La sanidad privada valenciana tuvo que asumir el cuidado de al menos 1.166 pacientes de urgencia en los primeros meses de la pandemia de coronavirus ante el colapso que se registró en los hospitales públicos. Esta es al menos la última cifra conocida de pacientes derivados a la privada durante los seis primeros meses del año a tenor de los cuatro expedientes de emergencia que la Conselleria de Sanidad ha tramitado hasta ahora para pagar a la privada por los servicios prestados.

Según el último expediente autorizado al que ha tenido acceso este diario, la factura total por la atención urgente a pacientes en 2020 se eleva a casi 8,2 millones de euros tras este último pago de 924.701 euros. Sumando los casos de los cuatro procedimientos, fueron 1.166 los derivados al no poder ser atendidos en hospitales de la red pública, desbordados en su capacidad y sobrepasados por una nueva enfermedad desconocida y sin tratamiento.

Fuentes de la Conselleria de Sanidad confirmaron a este diario que las 87 facturas que engloban este último grupo de pagos corresponden a derivaciones del primer y segundo trimestre de 2020, correspondientes a la primera ola, aunque se desconoce si todavía quedan facturas por reconocer de aquella etapa.

De infartos a tumores

Como en los anteriores expedientes, se trata de casos individuales derivados desde los hospitales públicos con problemas urgentes o de gravedad que no admitían demora. Así, vuelven a aparecer en la casuística de enfermedades derivadas infartos cerebrales, traumatismos, todo tipo de tumores, fracturas, infartos de miocardio, hemorragias o sepsis.

El centro que vuelve a sumar más pacientes derivados es el hospital de la Vila-Joiosa con 30 de estás últimas 87 facturas. Le siguen el Hospital General de València con otras 13 derivaciones y el Hospital Doctor Peset Aleixandre, también de València, con otras 10. Otros dos de los centros públicos que en estos momentos, en plena cresta de la tercera ola también están a punto de colapsarse por la presión hospitalaria y que han tenido que echar mano de los recursos de la privada.

Por detrás, están las derivaciones del Hospital de Sant Joan en Alicante, de La Fe y, en menor medida, los de Vinaròs o La Plana en Castelló; el Hospital General de Alicante, Sagunt, Arnau de Vilanova, el Hospital General de Castelló o el Hospital Clínico de València. A esta lista de hospitales que necesitaron evacuar pacientes se suman otros centros —con facturas en expedientes anteriores— como el hospital de Orihuela, Elx, Elda o la Ribera.

Como también está sucediendo ahora, la cercanía territorial es la que marca dónde se evacuan estos pacientes. En el listado de centros receptores están desde los grandes hospitales privados de València como el Vithas 9 d’Octubre o el Imed Valencia en Burjassot, el Virgen del Consuelo, la Clínica Quirón o la Casa de Salud, también en la capital del Túria; hospitales como el Rey Don Jaime de Castelló capital y multitud de grandes y pequeños centros privados en la provincia de Alicante como el Imed Elx, el Imed de Benidorm, Vithas Alicante, la Clínica Vistahermosa de Alicante o el centro médico Baleares de Benidorm.

Desde noviembre hasta ahora

Desde la Conselleria de Sanidad no han concretado si 1.166 será la cifra final de pacientes derivados en el primer envite de la pandemia pero sí están facilitando, por ahora, el volumen de pacientes que en esta segunda y tercera ola están siendo atendidos en la privada por falta de espacio o de manos en los ahora muy saturados hospitales públicos.

Según la última actualización oficial de datos de la conselleria, desde noviembre hasta el 25 de enero, han tenido que ser derivados 601 pacientes cuyos problemas no admitían demora. En noviembre comenzó el goteo de «envío» de enfermos, sobre todo de perfil de gravedad en UCI y de pacientes oncológicos pero la velocidad a la que están llegando a la privada se ha acelerado en los últimos días, lo que ha provocado que también los centros privados estén notando la presión en estos últimos días.

La tercera ola se ha convertido en la peor de todas y ha doblado el número máximo de pacientes ingresados por covid-19 de la primera ola aunque también ha llegado con una mayor organización y más recursos para saber manejar ese aluvión de enfermos de coronavirus, lo que podría hacer que el volumen total de derivaciones se quedara por debajo de los primeros meses de 2020.

A la privada pero pagando

Para hacer posible tanto las primeras derivaciones como las que todavía están en marcha, la Conselleria de Sanidad ha emitido sendos decretos en los que se ordena a las empresas sanitarias privada poner a disposición de la autoridad tanto sus centros como su personal para luchar contra la pandemia cuando los recursos de la pública no sean suficientes.

Así se hizo gracias a un primer decreto publicado en marzo y así se está haciendo en esta segunda y tercera ola gracias a una segunda resolución publicada el pasado 13 de noviembre en la que se especifica una cuestión primordial: los centros privados están obligados a ponerse al servicio del bien común para superar la pandemia pero, a cambio, cobrarían por sus servicios de acuerdo a la ley de tasas que la Generalitat promulgó en 2017 y que marca el precio de todos y cada uno de los procesos médicos.

Hasta ahora, la factura más alta que tendrá que pagar la Conselleria de Sanidad será con el grupo Vithas ya que ha derivado pacientes a seis de sus centros por valor de 3,3 millones de euros en cuidados médicos. La factura con el grupo Imed hospitales también supera los tres millones de euros. Por detrás está el Centro Médico Salus Baleares de Benidorm que ha atendido pacientes por 965.000 euros; el hospital Casa de Salud de València con facturas por valor de 373.000 o el grupo Quirón con un montante similar de 370.000 euros.