La mejora aún es tímida y se limita a unos pocos hospitales pero ya es visible. La lenta pero progresiva caída de los pacientes covid que necesitan atención hospitalaria —un 37 % en dos semanas y media pasando de los 4.777 del 25 de enero a los 2.995 de ayer miércoles— está permitiendo que en algunos centros valencianos se empiece a recuperar «algo» de la antigua normalidad, al menos de la que había antes de la tercera ola en la que se ha tenido que abrazar una auténtica sanidad de guerra y destinarlo todo (recursos, profesionales y espacios) a la covid.

Así, por ejemplo, en centros como el hospital de Alcoi ya han recuperado para su uso habitual la cafetería, el gimnasio de rehabilitación y la sala de maternidad y, según fuentes del sindicato Comisiones Obreras, se han vuelto a atender partos, intervenciones que desde enero se estaban derivando a la privada por la falta de recursos ante la intensidad de esta tercera ola.

En el hospital de Gandia la bajada de ingresos covid —el día 8 tenían 87 ingresados covid y un día después, 63—, ha abierto ya la puerta a recuperar la programación quirúrgica que, como en la gran mayoría de centros estaba paralizada, recurriendo a la privada para lo más urgente. Así y según las mismas fuentes, se empezarán a programar operaciones «esta semana» y depende de cómo se comporte esa bajada durante los próximos días, se quiere también aumentar el número de consultas de otras especialidades importantes como Cardiología o Neumología. Es lo que ya se plantean también en el Hospital General de Castelló, según trasladan fuentes del mismo sindicato, desde donde apuntan que si siguen bajando los casos covid «se comenzará a desbloquear el ala quirúrgica».

Salas «limpias»

Los espacios de hospitalización que se han ido ganando para pacientes covid en detrimento de enfermos de otras patologías son los que más rápidamente se van a recuperar. Por ejemplo, en el Hospital General de Alicante, los pacientes de cirugía vascular ya están en la planta «que les toca» ya que los habían situado en la unidad de dolor y en Hematología, en consultas externas.

En el General de Castelló, la planta 4B vuelve a ser para pacientes de Traumatología como también ha sucedido en el centro de la Vila-joiosa, donde la planta de este servicio vuelve a ser zona «limpia» al pasar en dos días de tener 57 ingresados covid en planta a tener 36 pacientes. Estas zonas serán las que primero se beneficiarán de esta bajada de hospitalizaciones covid-19, de un 37 % en cuestión de dos semanas y media.

Así, el pico máximo de pacientes de coronavirus ingresados llegó a ser de 4.777 el 25 de enero. Esto supuso que casi la mitad de todo el parque de camas hospitalarias de la C. Valenciana estuviera dedicado a una sola enfermedad, obligando a derivar a pacientes a hospitales privados y a habilitar espacios alternativos como los hospitales de campaña, salas de espera, vestíbulos (como el del Hospital San Juan de Alicante, en la foto), gimnasios y hasta cafeterías. Con todo, no hay que perder de vista que con casi 3.000 pacientes covid-19 en hospitales aún se está muy por encima del pico máximo al que se llegó a la primera ola de marzo, que registró un máximo de 2.189 pacientes.

Esos primeros indicios de «normalidad» en las salas de hospitalización tardarán más en generalizarse en la planta quirúrgica ya que la mayoría de quirófanos han sido «fagocitados» para crear nuevas camas UCI y los pacientes de gravedad tienen un tiempo de ingreso mucho más amplio, de varias semanas. De hecho, la curva de los pacientes de mayor gravedad bajó ayer, por primera vez desde enero de los 600 pacientes —579 en concreto—, describiendo una ligera bajada del 4 % desde el 25 de enero y con un pico máximo de 670 pacientes el día 31 de enero.

Esta mínima relajación se ha visto en algún hospital pero en los más colapsados desde el primer día, como el Clínico de València, siguen teniendo la mitad de los quirófanos aún ocupados, saturación que ayer criticaban desde CSIF alertando de que los seis quirófanos de la segunda planta aún seguían como camas UCI y de los seis de la primera planta, «tres son para cirugía programada, un cuarto para cesáreas, un quinto a urgencias cardíacas y el sexto al resto de urgencias y en algunos momentos han llegado a estar todos ocupados, con el riesgo que eso representa», apuntaban.