De momento todavía son una entelequia. Todo el mundo habla de ellos, pero parece que nunca llegan, como el ansiado regreso de la vida cotidiana a la normalidad. Los fondos europeos de reconstrucción, junto a los interrogantes y preocupaciones que giran en torno a ellos, centraron el pasado viernes la última edición del «Club Cámara Valencia-Levante-EMV», con la presencia del presidente de la Cámara de Comercio, José Vicente Morata, el director general de Coordinación de la Acción de Gobierno de la Generalitat, Juan Ángel Poyatos, y siete directivos de empresas o conglomerados punteros pertenecientes a sectores diversos con actividad en la Comunitat Valenciana: el delegado institucional de Iberdrola, Ibán Molina; el director de Negocio Institucional Territorial Este del Banco Sabadell, Luis Serra; el director general de Torrescámara, José Diego Recio; el director general de la consultora CPS, Infraestructura, Movilidad y Medio Ambiente, Gonzalo López; el CEO de Zummo, Rafael Olmos; el CEO de Alberta Norweg, Santiago de Taranco y el socio director y fundador de S2 Grupo, José Miguel Rosell. El encuentro estuvo moderado por Julio Monreal, periodista de Levante-EMV.

Si en algo coincidieron los representantes del mundo empresarial es en que los planes comunitarios de reactivación son una oportunidad inédita para la transformación del tejido productivo y social, a través del impulso decidido de la digitalización y la transición verde. «La clave de los fondos no es solo salir de la crisis de la covid, sino subirnos al tren de alta velocidad de la tecnología y adaptarnos a las nuevas formas de trabajo a nivel global», resumió Morata. El presidente de Cámara Valencia advirtió de que para competir con Asia, EE UU o Alemania, que «están yendo a velocidad de vértigo», es imprescindible que las empresas valencianas puedan aplicar los fondos en la economía productiva, apoyándose en una serie de industrias tractoras y tejiendo sinergias. «La cuestión es que el dinero entre directamente a todas las empresas para que sean capaces de aumentar la productividad y de competir en el mercado global», incidió. Ahora bien, Morata lamentó que los planes europeos recojan «cero euros para internacionalización», una cuestión que consideró «incomprensible» teniendo en cuenta la importancia de este factor en el contexto actual. El dirigente también se refirió a la compleja maraña burocrática que ejerce de tapón y ralentiza los proyectos de la iniciativa privada. «Hay muchos anuncios para agilizar el funcionamiento, pero ninguna realidad», señaló Morata, que brindó la ayuda de la Cámara para evitar que la convocatoria de fondos termine con un bajo nivel de ejecución. «No queremos cambiar o arreglar la administración, sino ofrecer soluciones para que funcione», ahondó.

«La clave de los fondos de recuperación es que vayan dirigidos a la economía productiva»

Sobre esta cuestión, Poyatos admitió que el gran desafío de la administración valenciana pasa por ser capaz de gestionar un volumen de recursos en tres años (14.000 millones e euros) que quintuplica todo el dinero recibido procedente de Bruselas en 14 años. El cargo autonómico, sin embargo, recalcó que la conciencia sobre la necesidad de mejorar y de acortar los plazos es más grande que nunca, apelando a los cambios normativos en los que trabajan la Generalitat y el Gobierno para simplificar al máximo la gestión y la burocracia.

Ante la confusión, el ruido y la desinformación sobre la llegada del maná europeo, Poyatos hizo un llamamiento a la calma porque la negociación con la Comisión Europea sobre el contenido, los objetivos finales y la gobernanza de los fondos aún está pendiente de cerrarse, con la previsión de un horizonte temporal de dos a cuatro meses para que se activen las convocatorias de proyectos y se movilicen los recursos. Aunque inicialmente se planteó que las comunidades puedan gestionar aproximadamente el 50% de los fondos y los ayuntamientos el 10%, las conversaciones se mantienen con los distintos ministerios con la vista puesta en que la gestión sea lo más eficiente posible, en función del tipo de proyecto a licitar y de las competencias de cada administración.

"El reto no es solo salir de la crisis, sino subimos al tren de la tecnología y adaptarnos a las nuevas formas de trabajo global"

Dos proyectos promovidos por la Generalitat que se encargará de financiar el Ministerio serán la gigafactoría de baterías, que generaría decenas de miles de empleos, y el desarrollo del hidrógeno verde en la Comunitat Valenciana. Según Poyatos, los fondos permitirán el florecimiento de una nueva industria.

«El éxito está en la elección»

La exigencia de eficiencia es también un valor prioritario para el representante del Banco Sabadell. «El éxito está en la buena elección de los proyectos y en afinar al máximo los que se ejecuten», afirmó Luis Serra, que situó el papel de la banca en «acompañar a las empresas» en el proceso de garantizar la ejecución de las inversiones desde que se les adjudican los proyectos hasta que reciben los fondos. Serra coincidió en que la administración se enfrenta a la necesidad obligada de modernizarse, agilizar plazos y acompasar el proceso con el sector privado. El directivo del Sabadell recordó que la Comunitat Valenciana ha perdido muchos fondos europeos por no ser capaz de aprovechar el montante total de las convocatorias, pero elogió a la Generalitat por ser «de las primeras administraciones» en movilizarse para captar el máximo de recursos. «Hemos de ser muy rápidos en la presentación y ejecución de proyectos», apostilló Serra.

Para el delegado institucional de Iberdrola en la C. Valenciana, Ibán Molina, los planes han de servir para relanzar la nueva economía y para transformar la industria local, con el objetivo de convertirla en proveedora de bienes y servicios de la economía mundial, reforzando la competitividad. Se trata, además, de una oportunidad inmejorable para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Con los recursos encima de la mesa, según éste, no hay excusas para acelerar la apuesta por renovables e incrementar la capacidad de almacenamiento. Molina aboga, en ese sentido, por ampliar e incluso replicar en otras zonas el modelo de la central hidroeléctrica de Cortes Pallás, la de mayor capacidad de Europa.

Por otra parte, el directivo observó la necesidad de avanzar en la electrificación del calor y del transporte. «No se han cumplido ni la mitad de objetivos medioambientales que nos fijamos para 2020 y no podemos permitir que pase lo mismo de cara a 2030. Si queremos conseguir ser neutros en carbono en 2050 debemos apostar por tecnologías como el hidrógeno a medio y largo plazo para atacar nichos no electrifiables como el transporte pesado», incidió. Molina, eso sí, puso el foco en las dificultades para encontrar candidatos óptimos en ciertos puestos de trabajo. «Hay que alinear mucho el objetivo hacia el que vamos con la formación de las personas», apuntilló.

Las expectativas que generan los fondos europeos en el sector de la construcción también son muy grandes. «Venimos de un periodo con una sequía de inversiones importante en obra pública, que nos ha llevado a internacionalizarnos en la última década y a buscar inversiones en otras ubicaciones para seguir creciendo y mantener el empleo», recordó el director general de Torrescámara, José Diego Recio.

La misma preocupación sobre la distribución de los recursos comunitarios manifiesta el CEO de Zummo, empresa especializada en maquinaria de extracción de zumo que sufre las consecuencias del grave impacto que está teniendo la pandemia en la hostelería. «Tenemos que saber cuanto antes qué planes hay y cuándo van a comenzar, porque son muy urgentes», dijo Rafael Olmos. Para el sector, las ayudas son vitales en el inevitable camino hacia la digitalización y la mejora de la tecnología.

La empresa S2 Grupo es puntera en estos dos últimos campos de actividad. Su socio director y fundador, José Miguel Rosell, ve en el programa de reconstrucción europeo «una oportunidad como no hemos tenido nunca para cambiar de verdad nuestro modelo productivo», muy rezagado en cuanto a digitalización, Inteligencia Articial y tecnología respecto a otras potencias. ¿Cómo? Introduciendo nuevos modelos digitales en la economía. «Hay que cambiar la forma de pensar. Vamos hacia un mundo en el que los activos tangibles van a perder peso de forma drástica. Tenemos startups espectaculares en València que, por falta de apoyo para que ocupen el lugar que les corresponde en la economía, acaban siendo compradas por empresas extranjeras», sostuvo Rosell.

Infraestructuras e inmuebles

El director de la consultora CPS, Gonzalo López, echa en falta la inclusión de las infraestructuras entre los sectores tractores de recepción de fondos, aunque cree que el reparto puede ser «muy importante» para facilitar el tránsito al vehículo eléctrico y potenciar el transporte público. «El de las pymes es un sector muy atomizado que viene de una bajada muy fuerte de la inversión. Estamos generando mucho profesional que se está yendo a trabajar fuera y eso tenemos que tenerlo en cuenta», advirtió López.

Otro de los ámbitos golpeados por la crisis es el inmobiliario. «Se ha apoyado la digitalización y el teletrabajo y las oficinas se están quedando vacías», observó Santiago de Taranco, CEO de Alberta Norweg. Una de las líneas de trabajo de esta consultora consistía en hacer oficinas y últimamente hay más trabajo deshaciéndolas. De Taranco avisa de que en el proceso pueden perderse empresas y multinacionales que ya no quieren establecerse físicamente en la C. Valenciana. Consecuencias del cambio de paradigma.

Temor a que las empresas se echen atrás por si copian sus ideas

Presentar un proyecto con una idea innovadora, que sea seleccionado en la convocatoria de fondos europeos de reconstrucción, pero que su desarrollo termine siendo adjudicado a la competencia. Es una de las preocupaciones que muestran algunos empresarios a la hora de concurrir o no a los planes comunitarios. «Sería una pena que la iniciativa privada pueda retrotaerse por el temor a que sus ideas se copien o se extiendan», advirtió el director general de la constructora Torrescámara, José Diego Recio. «Puede pasar que presentes una iniciativa y que haya un grupo más competitivo que tú para desarrollarla», ahondó. Ante esta circunstancia, Recio incidió en la necesidad de amarrar bien los proyectos y de que la administración ofrezca suficientes garantías para estimular la participación empresarial. En ese sentido, el empresario puso como ejemplo un proceso similar en un país de América Latina en el que su grupo fue resarcido por la administración por todos los gastos incurridos después de presentar un proyecto que terminó adjudicado a otra firma. El director general de Coordinación de la Acción de Gobierno de la Generalitat, Juan Ángel Poyatos, defendió el funcionamiento adecuado de los mecanismos de concesión de fondos e hizo hincapié en que los organismos que gestionan las ayudas deben garantizar el secreto sobre la información de los proyectos.