El líder de Ciudadanos en la Comunitat Valenciana, Toni Cantó, no cuestiona el liderazgo de la presidenta del partido, Inés Arrimadas, pese a la segunda debacle de la formación en poco más de un año, la primera con Albert Rivera al frente en 2019 y la segunda este domingo en Cataluña.

Pero Cantó sí reclama responsabilidades a los dos pesos pesados más cercanos a la lideresa nacional, los vicesecretarios Carlos Cuadrado, responsable de la campaña en Cataluña, y José María Espejo-Saavedra, como planteó en la ejecutiva que Cs celebró este lunes.

Fuentes internas creen que la exigencia de responsabilidades que Cantó puso sobre la mesa ante la dirección nacional obedece a un movimiento de posicionamiento interno ante la posibilidad de que se produzcan cambios en la dirección de Arrimadas.

Cantó forma parte de la ejecutiva y ha tenido un peso relevante en la campaña catalana, pero no ha participado en la estrategia, con la que el lunes se mostró crítico. Además, el líder valenciano de Cs ha empezado a tejer internamente complicidades con el vicepresidente andaluz, Juan Marín, un cargo crítico con la dirección nacional y proclive a un entendimiento con el PP a través de listas conjuntas en las próximas citas electorales, algo que, de momento, Arrimadas descarta.

La reclamación de una renovación entre los pesos pesados acercaría al líder valenciano a la cúpula nacional de Cs

Ese acercamiento interno a Marín tendría la relevancia que supone que el líder valenciano transite una vía favorable al acercamiento al PP e incluso a una futura integración en sus listas. Incluso en el partido hay quien vincula la negativa de Cantó a reformar la ley electoral valenciana y, por tanto, a rebajar el listón autonómico del 5 al 3% a que, en el caso de que se conformaran listas conjuntas entre el PP y Cs, ya no tendría importancia dónde se sitúa la barrera electoral valenciana y, en ese caso, rebajarla solo beneficiaría al Botànic porque daría más facilidades a la entrada de Unides Podem en el parlamento valenciano. Ayer la síndica adjunta, Ruth Merino, se reafirmó en el rechazo a apoyar la reforma, que hace unos meses el propio Cantó animaba.

Pero, de momento, y con los procesos electorales aún lejanos, lo que se interpreta en Cs es que posibles cambios en el núcleo duro de Arrimadas aumentan las opciones de Cantó de ganar peso en la dirección nacional.

Un acercamiento a los populares daría sentido al rechazo total de Cantó a rebajar la barrera electoral porque solo beneficiaría a Podem

Sin embargo, tanto Arrimadas como Cuadrado y Espejo se «atrincheraron», según citó la agencia Efe, y no abrieron la puerta a que ninguno dejase su cargo.

Cantó no ha comparecido en dos días ante los medios valencianos, pero ayer explicó en el programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco que había trasladado su preocupación a sus compañeros porque a Cs «le ganaron por goleada en casa», en Cataluña, donde le supera no solo por el PSC, sino Vox. Cantó subrayó que lo ocurrido exige «un análisis pausado y hacer autocrítica». El dirigente autonómico añadió que la del lunes fue una reunión «larga y tormentosa» en la que Arrimadas escuchó «a todos». «Ahora tocan unos días de reflexión para no decidir en caliente y, sobre todo, creo que ella tiene que digerir, como todos nosotros, todo lo que se dijo ahí», añadió, dejando claro que a Arrimadas «nadie la cuestionó como líder».

Aun así, fuentes conocedoras de las discusiones en la Ejecutiva sostienen que si la presidenta no toma medidas y hace de «parapeto» ante los responsables de la «catástrofe» en las elecciones catalanas, «al final la van a acabar apuntando a ella».

Sin citar a Cuadrado ni a Espejo, Cantó sí dijo que hay que hacer cambios en la estrategia, recuperar la fuerza, la valentía y la seguridad de los comienzos de Ciudadanos «y probablemente también en el equipo». En su opinión, en España hay espacio para un proyecto de centro y liberal que quiere modernizar el país y que rechaza cualquier pacto con el populismo y el nacionalismo.