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La otra pandemia de los residuos sanitarios

Una nueva planta en Buñol y la compra de un equipo autoclave por parte de la Generalitat ayudarán a gestionar los restos de la vacunación Los ecologistas critican que se recurra a incinerar en cementeras

La otra pandemia de los residuos sanitarios

La otra pandemia de los residuos sanitarios

«El volumen es lo que está desbordando la gestión de los residuos sanitarios», coinciden desde varios departamentos de la Generalitat. Las casi cinco mil toneladas generadas en este largo tiempo de pandemia además del peso, ocupan un espacio que pocos imaginan. Sin plantas de basura donde incinerar pues no está permitido en la Comunitat Valenciana, como sí ocurre en Cataluña, Baleares, Galicia, País Vasco o Madrid, el problema es doblemente complicado. Al no existir estas infraestructuras, los desechos procedentes de hospitales, centros de salud o residencias han de ir necesariamente a vertedero tras su esterilización u trituración, o a las cementeras como combustible sólido valorizado.

Para los restos más peligrosos, con capacidad para 1.200 tn

Es la única instalación con sistema de autoclave que existe a día de hoy en territorio valenciano pero con una capacidad de unas 1.200 toneladas al año. En estas instalaciones de Ferrovial se procede a la esterilización en un proceso de lavado con vapor a alta presión donde los líquidos que quedan tras la operación se analizan y si están «limpios» se eliminan por el alcantarillado. La fracción sólida, mientras, se tritura para ir a vertedero. Se trata de los desechos más peligrosos, como agujas, materiales punzantes, derivados de la sangre o vacunas.

Sistema de última generación y con inversión de la Generalitat

Instalado también en la Vall y con una inversión del Consell de 106.000 euros, esta máquina antropomorfa permite el vaciado de los cubos sanitarios y una vez esterilizados, el material plástico puede ser utilizado para fabricar nuevos contenedores. Ello permite la reintroducción en la cadena del 25 % de lo tratado. Un ejemplo de economía circular, como recordaba Mireia Mollà a finales de diciembre en la presentación de esta iniciativa pionera.

Destino de los residuos de baja actividad tras la cuarentena

No todos los residuos encierran la misma peligrosidad. Epis, mascarillas, protectores para pies y cabeza, empapadores o guantes salen todos los días por las puertas de los numerosos complejos médicos valencianos. Tendrán como destino final la cremación en hábricas de cemento. Almacenados en Feria València o IFA Alicante una vez superan las 72 horas de cuarentena pasan a ser considerados de baja actividad. Se derivan a plantas de residuos industriales, en Alicante y el área metropolitana de València, donde convertidos casi en polvo ya pueden utilizarse como material de coincineración. Esta vía permitirá descongestionar la Vall, donde solo se derivará la fracción más infecciosa y los elementos que comporta la campaña de vacunación.

En la recta final de tramitación para su instalación en meses

Una nueva planta en Buñol, en principio con solicitud para tratamiento de autoclave , aliviará el quebradero de cabeza que la pandemia está provocando en las autoridades sanitarias. El proyecto, una iniciativa privada, ha entrado en la recta final de los trámites ambientales por lo que podría ser realidad en unos tres meses, tal como aseguran fuentes de la Generalitat Valenciana. Confían en que los promotores mantengan la apuesta por la esterilización y no se quede en un mero sistema refrigerado de almacenamiento.

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Maquinaria con financiación pública de uso hospitalario

Entre los objetivos del Consell está la adquisición pública de maquinaria de autoclave. En principio se instalaría en la planta de la Vall para afrontar la actual crisis sanitaria, aunque en el futuro podría derivarse a alguno de los hospitales de referencia de la Comunitat Valenciana para uso propio. «Estamos trabajando de forma incansable con los técnicos en todas las opciones», enfatiza Carmelina Pla, directora general de Régimen Económico e Infraestructuras de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud, quien incide en el incremento exponencial de los restos de tipo III que ha supuesto la epidemia. Desde el departamento de Ana Barceló la mayor preocupación es «estar preparados» para el escenario de una posible cuarta ola. Algo que la viróloga Margarita del Val vaticina ya para finales de marzo.

Colectivos ecologistas critican la incineración y el transporte

La crítica ha llegado de los grupos ambientalistas, que han alzado la voz contra la medida de la incineración. «No podemos olvidar que durante los últimos años se está trabajando desde la administración en una mejor gestión de los residuos para evitar la quema. Por lo tanto,hacerlo ahora en cementeras sería un paso atrás», señala Sara Aunés, de Acció Ecologista Agró. «También abriría las puertas a generalizar esta práctica siempre que hubiera una generación excepcional de desechos. O, peor todavía, siempre que no haya una gestión adecuada», remarca Aunés. Recuerdan, también, el impacto ambiental del continuo transporte de contenedores de un punto a otro. Para Carlos Arribas, de Ecologistas en Acción, se está «desandando» el camino recorrido. Cuestión que se solucionaría, en su opinión, si los hospitales llevaran a cabo el tratamiento «in situ» en sus instalaciones con maquinaria autoclave en un servicio que podría estar externalizado.

La otra pandemia de los residuos sanitarios

Traslado de residuos a Murcia, Castilla La Mancha o Francia

La prohibición de incinerar en la Comunitat Valenciana, más allá de lo destinado a valorización, ha obligado a trasladar a plantas de tratamiento de Cataluña, Murcia o Castilla-La Mancha, donde se está quemando de forma sistemática desde que empezó la pandemia Incluso al sur de Francia, donde normalmente se envían solo residuos de tipo IV, como citostáticos o radiactivos. Una práctica también habitual en otras autonomías. este último año.

Desmantelamiento del sistema de tratamiento de restos sanitarios

Fuentes de la Generalitat echan la vista atrás para recordar que en la etapa del Partido Popular al frente del ejecutivo autonómico se adjudicó la gestión de los residuos de tipo III y IV a una sola empresa, tras una baja temeraria en el concurso. Algo que derivó, inciden, en un peligroso monopolio que tras los problemas judiciales y el cierre de las instalaciones de l’Alcora por incumplimientos ambientales dejó desmantelada esa parcela. El grupo popular en las Corts, sin embargo, lleva tiempo reprochando al Botànic la falta de inversión desde que gobierna en este tipo de infraestructuras y servicios. Especialmente la diputada Elisa Díaz.

Flexibilidad en situaciones de excepcionalidad

Josep Ribes, profesor del Departamento de Ingeniería Química de la Universitat de València y máster en Ingeniería Ambiental, aboga «por mayor inversión en nuevas instalaciones». Ribes apuesta por la ampliación de plantas de tratamiento de residuos , donde generar recursos, y reclama «flexibilidad para poder decidir» en momentos excepcionales de crisis sanitaria. «La incineración es una opción no bien vista por los ecologistas -fue una de las principales alegaciones al Plan Integral de Residuos aprobado en 2019- por eso no se dispone de ese tipo de instalaciones», recuerda.

Los camiones frigoríficos aguardan su traslado a plantas de tratamiento industrial para triturar los restos y de ahí pasar a las cementeras. f. calabuig

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