Trabajaba sin contrato y cayó desde un andamio a ocho metros de altura. Falleció en el hospital Clínico de València cuando el jefe de obra decidió trasladarlo al hospital. El empresario no llamó a emergencias ni actuó con rapidez para salvarle la vida a un hombre de 52 años y nacionalidad ecuatoriana del que poco más se sabe. Se desconoce si tenía familia, con quien vivía, cuántos años llevaba en España, si tenía su situación legal regularizada o cuánto le costó conseguirlo, si ha dejado sin ingresos a mujer e hijos y cuantos trabajos precarios, como el que le costó al vida, tuvo antes de un accidente laboral que "debe tener consecuencias legales para el empresario". El objetivo es que Luis Víctor Gualotuña "sea la última víctima de nuestros sistema de bienestar".

Y es que Luis Víctor era, como tantos otros, invisible. Dos entidades sociales -Orriols Libre de Odio y el colectivo ecuatoriano Reivindicación Ciudadana Valencia- buscan a la familia para conocer la realidad de Luis Víctor, ver en qué situación se encuentra la familia y ofrecerles su apoyo.

Por ello han enviado el siguiente comunicado:

"Desde Orriols Libre de Odio, y el colectivo ecuatoriano Reivindicación Ciudadana Valencia, queremos expresar nuestro más absoluto dolor, y nuestro más sincero pésame, a la familia de nuestro vecino Luís Víctor Gualotuña.

La situación de Luís Víctor está marcada por una situación de vulnerabilidad, la vulnerabilidad de muchas de las personas que viven en nuestro barrio. Nuestra fragilidad no solo corresponde a la debilidad estructural de un barrio periférico, sino a la vulnerabilidad personal, y por lo tanto social, de todas las personas que, en Orriols, forman parte del equipo reserva de nuestro sistema de bienestar y/o que directamente ni pueden jugar en él.

Cuando el sistema va bien, somos reclutados para poder entrar en juego. Cuando el sistema entra en una crisis como la que estamos viviendo, las personas vulnerables no solemos estar dentro del estado de bienestar. En este fallo del sistema, nuestras posibilidades de ser heridos y/o heridas aumentan significativamente, porque tenemos que buscar nuevas (y más precarias) exposiciones para poder subsistir en un estado ya crónico de estrés.

El caso de Luís Víctor nos entristece enormemente, ya que el alto nivel de exposición a riesgos al que se ha tenido que someter, finalmente, ha acabado en una herida de muerte. Decimos someter, porque nadie elige trabajar sin seguro, en un trabajo peligroso, irregular y en peores condiciones económicas. Pero es someterse a eso, o hacer colas en el banco de alimentos, o no poder pagar los gastos de casa (o peor aún, perderla), o estar dominados por las tramas burocráticas de las ayudas sociales, que además, nos catalogan como excluidos o excluidas. Luís Víctor igual que la mayoría de vecinos y vecinas, no quería pedir ayudas, quería vivir de su esfuerzo y trabajo. Por eso desde Orriols Libre de Odio y con el apoyo del colectivo Reivindicación Ciudadana Valencia nos queremos despedir de él.

Luís Víctor, esperamos que seas la última víctima de nuestro sistema de bienestar. Descansa en paz".