A la espera de la mesa interdepartamental del jueves para resolver las incógnitas sobre el plan de desescalada, el Consell sopesa reabrir las terrazas de bares y restaurantes a partir del próximo lunes si la pandemia sigue la evolución positiva de los últimos días. Así lo avanzó ayer el president Ximo Puig, que en cualquier caso advirtió de que «no hay ninguna decisión tomada» e hizo un llamamiento a la máxima prudencia en el que coincidieron todas las fuerzas del Botànic.

Podem fue un paso más allá: apeló a las advertencias de los expertos sobre la posible llegada de una cuarta ola para señalar que la Comunitat Valenciana no puede bajar la guardia «de forma prematura».

En la formación morada condicionan la relajación de las medidas al avance la vacunación masiva, un proceso cuyo comienzo no está previsto hasta el mes de abril. Aunque no se opone a iniciar la desescalada, el partido que lidera Pilar Lima cree que el levantamiento progresivo de las restricciones actuales ha de valorarse «siempre en base a los datos lo más actualizados posibles y la voz de los expertos sanitarios», con el objetivo de «evitar otro colapso sanitario y salvar el máximo de vidas».

También en Compromís abogan por extremar la cautela y por no avanzar acontecimientos hasta la mesa interdepartamental del jueves, con el análisis de todos los datos y su evolución lo más actualizada posible encima de la la mesa.

Aunque abrió la puerta a flexibilizar las restricciones, el president pidió «no especular» ni lanzar las campanas al vuelo y garantizó que las nuevas medidas se adoptarán «con rigor y precaución» para no echar a perder el esfuerzo de las últimas semanas. «Estamos mejor, pero no estamos bien. Aún no hemos superado la pandemia», aseguró el jefe del Consell.

Dejando a un lado el confinamiento total decretado al inicio de la pandemia, la Comunitat Valenciana va camino de completar un mes con las restricciones más duras de toda la crisis sanitaria. Algunas de ellas se relajarán a partir del 1 de marzo, cuando vence el actual decreto y está previsto que se inicie la desescalada, pero las cifras constatan que en su conjunto han sido efectivas para contener el avance del virus, que marcó máximos justo la semana siguiente a la entrada en vigor de estas limitaciones y que a partir de entonces ha iniciado una caída constante, dando un respiro a los hospitales y reduciendo los contagios en un 76 %.

Desde el 21 de enero los bares y restaurantes están cerrados y los comercios no esenciales operan con reducción de horario en toda la autonomía. Además, cuatro días más tarde el Consell daba otra vuelta de tuerca al decretar el perimetraje de las grandes ciudades durante los fines de semana y limitar las reuniones de no convivientes en el exterior y prohibirlas en los domicilios.

El resultado, un mes después, salta a la vista. Los valencianos hospitalizados han pasado de ser 4.777 el 24 de enero a 1.587 ayer, mientras las UCI, que atendían a 670 personas el 30 de enero ayer lo hacían a 368. En esa misma línea, los contagios se han frenado de forma radical, reduciendo la incidencia acumulada de casi 1.500 a 229 puntos en ese plazo.

La responsabilidad individual

Todas las medidas han ido dirigidas a contener la interacción social en aquellos espacios donde está demostrado que el contagio es más probable. Es decir, las casas y los bares. Estos últimos son el colectivo más castigado por las restricciones y sus representantes denuncian que han sido «criminalizados» por las autoridades, a quienes acusan de carecer de datos que demuestren ese vínculo entre sus locales y el aumento de la transmisión.

Sin embargo, los expertos que asesoran al Consell insisten en que estos establecimientos no contagian per se pero reúnen esas características a evitar en medio de una pandemia, al igual que los domicilios, pero estos últimos no pueden clausurarse. La media de casos diarios la semana del cierre hostelero era de 7.920. Desde ahí bajó a 6.681, a 3.643, a 1.838 y en la actual está en 1.364.

Las terrazas, primera petición

Para diseñar esa nueva hoja de ruta, hoy se reúne por segunda vez la Conselleria de Sanidad con las asociaciones de hostelería y del ocio nocturno. Estas solicitarán la reapertura de las terrazas el 2 de marzo y por el momento dejan para más adelante la vuelta a la actividad en interiores, que la Generalitat sitúa en el último paso de la desescalada.

Como viene siendo habitual, a la cita también asistirá Salvador Navarro, presidente de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana. Según informó ayer la patronal en un comunicado, la CEV ya ha trasladado a Sanidad su petición de que se amplíe el horario del comercio, retrasando su hora de cierre de las 18.00 horas actuales hasta las 20.00, una medida «bien recibida» por el departamento que dirige Ana Barceló.

El president Ximo Puig aseguró ayer que no habrá decisiones firmes hasta la interdepartamental del jueves.