Una treintena de pueblos y aldeas de la provincia de València podrían estar más cerca de conectarse con el siglo XXI. La banda ancha podría ser una realidad si el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital acepta el proyecto presentado por Unired, la asociación de empresas públicas de telecomunicaciones de ocho comunidades autónomas donde participa la Generalitat a través de Infraestructures i Serveis de Telecomunicacions i Certificació (Istec).

Esta empresa, dependiente de la Conselleria de Hacienda, ha impulsado el proyecto que pretende acabar con la brecha digital entre los municipios de la costa y del interior. Proponen que sean los gobiernos autonómicos los que costeen el despliegue de una red neutra de alta velocidad en zonas rurales, donde la densidad de población es baja y las operadoras de internet no ven rentabilidad en la inversión, por lo que la banda ancha sigue sin llegar a estos municipios.

Se trata de un proyecto presentado al ministerio en el plazo abierto donde empresas y entidades públicas pueden proponer inversiones, que irán a cargo de los fondos europeos asignados al Plan de Reconstrucción de la Unión Europea. De ser aceptado este proyecto se le dotará de una cantidad y un plazo de ejecución para llevarlo a cabo, que será antes de 2025.

Se aporta la infraestructura

«Nosotros ponemos la infraestructura y ellos los equipos», señala Juan Alegre, responsable de Istec. Ellos son las operadoras grandes, como Telefónica o Vodafone, pero también podrán optar a realizar la conexión empresas pequeñas, ya que el despliegue técnico, que es lo más costoso, corre a cargo de la Generalitat y será «pasiva, neutra y abierta» para que puedan operar empresas mayoristas o minoristas. «Ellos se ahorran mucho y nosotros facilitamos a estos municipios estar conectados», señala Alegre.

En concreto, son 26 municipios con sus respectivas aldeas donde todavía no existe la fibra óptica ni su instalación. Gàtova, Benagéber, Chulilla, Castielfabib, Villargordo del Cabriel, l’Énova, Venta del Moro, Macastre, Quesa, Bicorp o Bolabite, entre otros.

Además, hay casos de estudios concretos, como el de Chulilla, donde dos de los tres barrios que la componen no pueden conectar a la banda ancha: ni en la Ermita ni en las Bodegas de Vanacloig disponen de conexión a internet.

Hay más: tanto Gestalgar como Titaguas, que sí tienen el despliegue hecho, es más que deficitario, por lo que no siempre está operativo. En el caso de Alpuente, siete de sus aldeas ni si quiera tienen la opción de tener teléfono fijo, pese a que todas ellas están habitadas.

Estos datos los ha recopilado la conselleria de Innovación en su tarea de mejorar la conectividad en estos municipios donde existe un «fallo de mercado» y no hay operadoras de telecomunicaciones interesadas en realizar una inversión económica de despliegue de red. En caso de ser aprobado el proyecto, Istec, a través de Hacienda, colaboraría estrechamente con ellos para proporcionar 100 Mbps al 100 % de la población en el 2025, como marca el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Según Alegre, la despoblación en la C. Valenciana es grave, pero no es el territorio que menos densidad de población tiene si se compara con el País Vasco o Navarra, cuya población está dispersa por todo el territorio.

«Además de reducir la brecha digital, el proyecto tiene grandes beneficios en el ámbito ganadero y agrícola, turístico, medioambiental y una gran medida contra la despoblación y la creación de empleo», señala Alegre.