Aircov, un proyecto piloto de la Fundación Fisabio, analiza desde esta semana la presencia de coronavirus en el interior de centros sanitarios. A partir de la próxima lo hará en la Universitat de València. «El objetivo es conocer mejor la transmisión por aerosoles y establecer pautas de gestión en estos ámbitos para disminuir los riesgos de contagio entre alumnado, pacientes, personal docente y sanitario», explica Vicent Yusà, responsable del Área de investigación en Seguridad Alimentaria.

Tras el estudio, las propuestas para reducir la existencia de la covid-19 podrán extrapolarse después a otros espacios públicos. La captación de muestras empezó ya este lunes en las instalaciones de Fisabio Oftalmología Médica, con hasta tres tipos de captadores, filtros y medidores de calidad del aire para conocer al detalle la distribución de aerosoles y partículas. Todo el material se analizará después en el laboratorio.

Trabajo en diez aulas

En las aulas de la Facultad de Química del campus de Burjassot, mientras, se seleccionarán las utilizadas por un único grupo de estudiantes. La captación de muestras se llevaría a cabo en dos momentos de la jornada lectiva, en el previo a la entrada y al final, tras la última clase. «Se produce un uso intensivo de estos espacios durante varias horas por grupos numerosos, de hasta cincuenta estudiantes», inciden. Y señalan que los asintomáticos aunque lleven la mascarilla pueden propiciar la presencia del virus en el ambiente y el contagio al resto.

La investigación se desarrollará hasta en diez clases, donde además se estudiará la conveniencia de realizar test PCR en los alumnos o alumnas de aquellas estancias donde se detecte covid-19 en el aire. En el caso de los ambulatorios se establecerán tres tipos de área, aquellas con presencia de pacientes, las de uso exclusivo para profesionales y las destinadas al público en general.

Según recuerdan desde Fisabio, estudios recientes acumulan evidencias del papel de los aerosoles en la transmisión en espacios cerrados. «Tienen la capacidad de permanecer en el aire durante horas y se mueven de acuerdo con las corrientes de aire predominantes o la ventilación», apuntan citando publicaciones previas. Los resultados permitirán ver la correlación entre la presencia de coronavirus y determinados parámetros de calidad del aire, pero también conocer la distribución y velocidad con que se deposita sobre las superficies.

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Prever la exposición

«Vamos a trasladar nuestra experiencia en la detección del virus en muestras humanas a su detección en muestras ambientales», señala Xavier López, del laboratorio de virología de Fisabio. Según Salvador Garrigues, catedrático de Química Analítica de la UV, «se evaluarán diferentes métodos de captación y se establecerán parámetros indirectos que pudieran prever la exposición al virus». Clara Coscolla, Esther Fuentes y Antonio López eran los investigadores que ayer volvieron a desplegar todos los aparatos en el FOM. Los pacientes que aguardaban consulta no perdían detalle.