No, la vacuna covid no termina en el momento en que se da el pinchazo. Ni siquiera en el momento en el que el organismo comienza a crear una respuesta inmunitaria frente al virus. Ese es el primer paso, el final de un proceso, pero a partir del cual surgen muchas preguntas y dudas en palabras de David Navarro, catedrático de Microbiología de la Universitat de València, y designado como uno de los máximos responsables del pionero Programa Valenciano de Vacunación (ProVaVac).

Bajo el paraguas de este proyecto, se coordinará una plataforma de investigación en la que participarán instituciones valencianas de gran prestigio nacional e internacional en torno al estudio de la eficiencia de la vacuna de la covid-19 en la Comunitat Valenciana. «Es una mirada a corto y a largo plazo», indica el jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Clínico de València, quien añade que con esta iniciativa se pretende contestar a preguntas relativas al uso de la vacuna y que preocupan a los ciudadanos como cuánto dura la inmunidad generada por la vacuna o si nos protegerá contra las variantes del virus.

Se han reducido mucho los residentes mayores que ingresan en el hospital por culpa del coronavirus

«Sabemos que las vacunas en uso evitan infecciones graves, pero no hasta qué punto impiden que alguien se infecte asintomáticamente y, sin embargo, sea capaz de contagiar a otras personas», indica el catedrático de Microbiología. En este sentido, asegura que la vacunación contra la covid ya está teniendo impacto en la Comunitat Valenciana como, por ejemplo, en las residencias de mayores: «Se ha reducido mucho los residentes mayores que ingresan en el hospital, en ese sentido está siendo eficaz porque evita la enfermedad grave de los vacunados».

Entre los asuntos que destaca para los estudios que se pondrán en marcha desde el Programa Valenciano de Vacunación está observar cuál es el impacto de la vacuna e inmunización en los grupos de población ausentes o presentes en poco número en los ensayos clínicos de los laboratorios, como pacientes oncológicos, imunodeprimidos entre otros.

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Según desgrana Navarro, con esta investigación postvacunal se podría abrir la puerta a cambios en las pautas de administración de las vacunas como ya ha pasado con Astra-Zéneca o Pfizer y Moderna. Entre estos, podría estar, por ejemplo, la demora de la administración de la segunda dosis. «Dependerá de los resultados de la experiencia, para llegar a las conclusiones lo primero que hay que hacer es investigarlo y en eso consiste este programa de seguimiento», destaca. «Es importante señalar que la vacunación no termina con la inyección, es fundamental ver qué pasa después», sentencia.

En este proyecto que comenzará a andar la semana que viene tras la presentación del pasado lunes también estará el experto en Salud Pública e investigador de Fisabio, Salvador Peiró, quien valora que se trate de un programa pionero en España que permitirá hacer estudios e informes «con sistemas de información muy potentes y datos muy valiosos de cómo funcionan las vacunas en la población». «Muchas de las observaciones serán de carácter general equiparables para todo el mundo y otras nos dirán cómo lo estamos haciendo aquí», expresa Peiró.