Francia, Alemania, Reino Unido y Holanda son algunos de los países que han pedido la repatriación de los caballos que tienen inmovilizados en València por el brote de virus equino detectado el 22 de febrero. En los dos primeros casos han sido sus gobiernos. En los dos restantes, las respectivas federaciones hípicas. Del centenar de ejemplares que se quedaron en el Club Escuela de Salto de Godella, diez partieron en la madrugada del jueves al país galo siguiendo un protocolo «muy estricto». Todo apunta a que habrá un éxodo en cascada.

La solicitud para el traslado de animales la ha recibido el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que a su vez la ha remitido a la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica. Francia obtuvo luz verde hace dos días, mientras que la petición de Alemania aún se tramitaba a última hora de ayer. Los órganos federativos de Reino Unido y Holanda, mientras, tendrán que canalizar su reclamación a través de sus gobiernos.

Los ejemplares a los que se ha permitido salir de España son aquellos que no presentan sintomatología. Al estar acompañados en todo momento por sus responsables, cuidadores o propietarios, permanecer en València supone un «sobrecoste importante» al estar lejos de sus localidades de origen, tal como explican fuentes de la Generalitat. Especialmente «en una situación de incertidumbre que puede prolongarse en el tiempo», inciden. La propia consellera Mireia Mollà fue la que ayer explicó el proceso en su comparecencia en las Corts.

Endémica en algunos puntos

En algunos de estos países la rinoneumonía vírica equina por el herpesvirus tipo I es endémica, por lo que están habituados a convivir con la patología. Se trata, además,de una enfermedad no contemplada en la actual Ley de sanidad animal de la Unión Europea. En todo caso, las autoridades sanitarias de los puntos de origen han tenido que enviar detallados protocolos donde describen las actuaciones a realizar para evitar la difusión de la rinoneumonitis.

Los responsables o cuidadores de los caballos aceptan la responsabilidad de que se cumplan las condiciones que establecen estos planes de contingencia, así como garantizar que no sufran daños durante el desplazamiento. Deberán especificar también la destinación final, así como los puntos intermedios de parada aceptados y los contactos de los mismos.

El objetivo no es otro que evitar posibles contagios de una cepa considerada como muy virulenta por los expertos y veterinarios. Según la Federación Hípica Internacional, es «particularmente agresiva y ya ha causado muertes de equinos y un gran número de casos clínicos graves». «Detener la competencia durante cuatro semanas -hasta en diez países de la Unión Europea- es la única forma de prevenir la propagación de esta terrible enfermedad», según los epidemiólogos.

Conselleria busca responsables por no comunicar a tiempo el brote

Mireia Mollà reiteró ayer en sede parlamentaria que continúa la investigación para determinar si hubo «algún tipo de negligencia» entre la sospecha de los primeros síntomas en los participantes en el CES y su comunicación a las autoridades. Al tratarse de una enfermedad de declaración obligatoria, avanzó que por las declaraciones ya tomadas, hubo «unas fiebres no comunicadas». «Hay que ver las responsabilidades que ha tenido todo el mundo en este proceso», señaló. Doce son los caballos que han fallecido, ocho en València, de ellos seis en el hospital clínico veterinario del CEU Universidad Cardenal Herrera, dos en Barcelona y otros dos en Alemania. El virus está confirmado ya en ocho países con medio millar de caballos inmovilizados en seis autonomías.