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"Hemos revolucionado la atención a las embarazadas en los entornos rurales"

La matrona de Buñol Pilar Sánchez implementa clases online para las mujeres encintas en los pueblos -"Es una forma de no sentirse solas"

Pilar Sánchez en su consulta del centro de salud de Buñol. | LEVANTE-EMV

Pilar Sánchez en su consulta del centro de salud de Buñol. | LEVANTE-EMV

Todavía no podemos atisbar las consecuencias a todos los niveles que ha producido la pandemia por covid-19, pero ya tenemos suficientes datos para saber que no todas serán desastrosas. Iniciativas de todo tipo han surgido a nivel individual para mejorar la vida tal como se presenta ahora y una de esas personas emprendedoras fue Pilar Sánchez, matrona del centro de salud de Buñol. Cuando llegó el confinamiento el 16 de marzo de 2020, las clases de Educación Maternal que impartía a mujeres embarazadas quedaron suspendidas como el resto de actividades presenciales. Sin embargo, Sánchez decidió romper la barrera de lo profesional y lo personal y se encargó de agrupar a todas las mujeres que atendía y que habían superado la semana 24 de gestación en un grupo de WhatsApp donde poder intercambiar inquietudes y poder realizar videoconferencias. Así han mantenido estas clases desde hace un año y ha sido todo un éxito: «Hemos revolucionado la atención a embarazadas, se han ahorrado desplazamientos desde lejos para venir a la consulta por cosas que se pueden solucionar a través de una foto o vídeo», explica Sánchez.

Servicios a distancia

Es una dificultad a la que se enfrenta cualquier residente de un municipio pequeño alejado de los servicios básicos. En el caso del centro de salud de Buñol, adscrito al Departamento de Salud de Manises, es el centro de referencia para toda la comarca. Las futuras madres que asistieron a estas clases online eran de Macastre, Alborache, Yátova y Buñol.

Mantener las clases aunque fuera en la distancia fue una forma de luchar contra la soledad. Según explica Sánchez, en estas sesiones «hablan con sus iguales». Puede que en Alborache solo hubiera una embarazada en el momento en que su alumna lo estaba, mientras que otra mujer lo estaba también pero a varios kilómetros, en Macastre. «El grupo de WhatsApp que abrimos en abril del año pasado sigue en funcionamiento. Comenzamos siendo una decena y ahora ya somos 30 mujeres allí dentro, porque las que han dado a luz se han quedado para tener siempre disponible varios recursos que compartimos, y también las nuevas embarazadas, que en estos momentos son 12 chicas», explicó la matrona.

Según el proyecto Gestacovid, del servicio de Obstetricia del Hospital La Fe de València, las embarazadas que sufrieron el confinamiento de marzo, al menos de un mes, se observó en ellas un peor estado de salud general, más tristeza, nerviosismo incluso pérdida de sueño. Por eso ha sido más importante si cabe esta relación entre mujeres rurales que han podido compartir entre ellas lo que pasaba en cada momento.

En cuanto una de las pacientes cumple las 24 semanas de gestación se le invita a participar en el grupo y ahí es donde se envían los enlaces para formar parte de la reunión de Zoom que coordina la propia Sánchez.

La matrona explica que además de la gran aceptación por parte de las usuarias, fue una facilidad para que el resto de profesionales del centro de salud pudieran participar. La enfermera de pediatría, a la que le resultaba siempre complicado compaginar su jornada laboral con la participación en la clase, pudo hacerlo ahora al pasarse a la docencia online. «De repente todo el mundo pudo colaborar, incluso el odontopediatra, quien explicó a las mujeres la importancia de cuidar la boca durante el embarazo», asegura la matrona.

Digitalización forzosa

El inicio, claro, no fue fácil. Ninguna empresa ni institución estaba entonces preparada para dar el salto a lo digital, menos todavía en el entorno sanitario donde todo funcionaba con consultas presenciales. Por eso Sánchez comenzó con estas clases con su propio móvil y una vez informó a su coordinadora de las intenciones que tenía, el Hospital de Manises le ofreció auriculares, micrófono y una cámara web para poder mantener estos encuentros cibernéticos. Ni siquiera en el centro de salud tenían conexión wifi y a Sánchez tuvieron que permitirle el acceso a la plataforma Zoom, por lo que se apoyó en otras matronas del departamento y en sus tres hijas, adolescentes y duchas en las aplicaciones digitales.

Duda sencilla, solución rápida

Esta iniciativa ha provocado un giro de 180 grados en la relación entre paciente y sanitario. Según la experiencia de la matrona en este año, «resuelvo más cosas con muchos menos desplazamientos. Antes tenían que venir por una grieta en un pezón o por una mastitis. Ahora se hacen una fotografía, me la envían, lo valoro y le pido al médico la receta, que se le envía a la paciente y va a la farmacia más cercana a comprar la medicación», explica. Antes, la mujer tenía que desplazarse hasta Buñol, hacer la cola, ser atendida e inspeccionada por la matrona, ser derivada al médico de atención primaria para que firmara la receta y volver a su pueblo y a su farmacia.

Además, de en Buñol, este servicio se ha implementado a lo largo del año en otros centros de salud del área de Manises, como Riba-roja de Túria, Cheste, Turís o el Barrio del Cristo en Aldaia.

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