Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

César de la Fuente

"La predicción es que el virus se va a quedar muchos años"

«Estas pandemias suelen ser letales y volverse luego menos virulentas», asegura el científico

«La predicción es que el virus 	se va a quedar muchos años»

«La predicción es que el virus se va a quedar muchos años»

¿La ciencia será multidisciplinar en el futuro, o no será?

Sí, absolutamente. He tenido el privilegio de aprender muchas disciplinas diferentes: primero fui biotecnólogo, me convertí en microbiólogo, después en... No sé muy bien, la verdad. Biólogo sintético o biólogo computacional. El futuro es multidisciplinar, y el futuro de la innovación va a estar en la intersección de disciplinas diferentes. Va a ser importante aventurarnos en lo desconocido. Si no conocemos un campo en concreto, tirarnos de lleno y aprender lo máximo posible para ver qué tipo de conceptos se pueden trasladar de uno a otro y solucionar los problemas del otro campo.

Su último «paper» aborda cómo las simulaciones computacionales pueden ayudar a descubrir péptidos antimicrobianos. Y ganó el Premio Langer (100.000 dólares) por entrenar ordenadores para encontrar antibióticos. ¿Podrán los ordenadores superar la creatividad de la naturaleza, igual que Deep Blue venció al cerebro de Kasparov jugando al ajedrez?

Creo que sí, es lo que nos planteamos en nuestro laboratorio en la Universidad de Pensilvania. La hipótesis que nos estamos planteando es que la naturaleza ha perdido su inspiración. Quizá ya hemos explorado todas las moléculas derivadas del mundo biológico con capacidad de matar bacterias. Ahora, aprovechando el aumento de la capacidad computacional y la disponibilidad de datos, intentamos enseñar a los ordenadores.

¿Cómo?

Hay dos maneras de hacerlo: emplear un ordenador para encontrar patrones en datos que no son obvios para el ser humano o, una vez que entendemos las moléculas bien, enseñar ese conocimiento a un ordenador. Estamos siguiendo ambas rutas. Con Deep Blue y con DeepMind se ha visto cómo los ordenadores pueden llegar a superar la capacidad intelectual humana. Se empieza a hablar de creatividad, y eso es fundamental para crear nuevas moléculas. Publicamos hace un par de años un artículo en el que le enseñamos a un ordenador a ejecutar el algoritmo de Darwin, de la teoría de la evolución.

¡Vaya!

En este caso, en vez de aplicar la teoría de la selección natural, fue la teoría de la selección artificial. Con el ordenador comprimimos una evolución que tardaría millones de años en unos días. Los ordenadores tienen la capacidad de reducir mucho los tiempos y los costes. No tienes que hacer experimentos en el laboratorio para evolucionar las moléculas. No sé si conoce los experimentos de ‘directed evolution’ [evolución dirigida], la herramienta que desarrolló Frances Arnold, de Caltech [Instituto de Tecnología de California]: generas mutaciones en el ADN a una frecuencia mucho mayor de lo que ocurriría naturalmente, de manera que generas una diversidad de moléculas, y eso lleva a optimizar diferentes moléculas para diversos problemas. Desde hace décadas, el coste de producir una medicina se ha incrementado de manera exponencial. Llevar una medicina al mercado cuesta más de mil millones de dólares, más que el presupuesto de la Nasa para llevar un cohete a la Luna. La inteligencia artificial puede ayudarnos a solucionar esto. Es un campo totalmente nuevo, hace unos años no existía. Es emocionante y estoy expectante por ver lo que pasa en los próximos cinco años.

Para 2050 morirán 10 millones de personas al año (1.5 millones fallecieron el pasado año por la covid-19) por bacterias resistentes a los antibióticos. Es una pandemia silenciosa cuya mortalidad podría superar a la del cáncer. ¿Esta pandemia abrirá los ojos para tomarnos este problema en serio?

Confío en nuestra capacidad de aprender y en que no olvidemos este conocimiento para usarlo en el futuro, sobre todo para prevenir. Me refiero a las superbacterias como pandemia silenciosa porque sabemos que ya está aquí y se está incrementando, pero los gobiernos y las grandes farmacéuticas están haciendo lo contrario a lo que deberían. Espero que esto se pueda aplicar a todas las enfermedades infecciosas, no solo a la covid, también a la gripe, que mata a unas 50.000 personas cada año en Estados Unidos, muertes que en su mayor parte son prevenibles con las herramientas que tenemos: uso de la mascarilla, test rápidos, etc. Un futuro ideal sería uno en el que hemos aprendido de esto, y si sabemos que el pico de la gripe es en febrero, a lo mejor tenemos que llevar mascarilla para que los más vulnerables no se infecten porque pueden morir. Lo mismo con la covid. La predicción es que se va a quedar de manera endémica muchos años. A lo largo del tiempo se hace menos virulento. Los picos de los coronavirus son estacionales, igual que la gripe, de octubre a diciembre. Es fundamental implementar estas medidas preventivas: mascarillas, distancia social, no beber del mismo vaso, lavarnos más las manos... Convertirlo en un hábito.

Ha dicho que el coronavirus de la covid se hará endémico y menos virulento. ¿Es posible que alguno de los 4 coronavirus que provocan catarros fueran hace miles de años un virus igual de virulento que el SARS-CoV-2, matando a millones de personas, y luego se atenuaran? ¿Hay forma de averiguarlo?

Es muy buena pregunta. No creo que haya sido algo reciente, porque tendríamos registro histórico. Pero, sin ir más lejos, el virus de la gripe de 1918 mató a 50 millones de personas, que es una bestialidad, teniendo en cuenta que había mucha menos gente en el mundo entonces. Estas pandemias suelen ser algo letal y tienden a evolucionar y volverse menos virulentas. Es interesante lo que plantea, sería cuestión de mirar el registro genérico de diferentes muestras y estudiarlo, pero no lo sé. La hipótesis de que este coronavirus será endémico es lo que dicen los epidemiólogos. Me baso en lo que leo en los expertos, y todo indica que va a ser así.

Aquí un partido del Gobierno [Unidas Podemos] ha pedido que haya farmacéuticas públicas. Ha sido a raíz de los cortes de suministro de vacunas de algunas compañías. ¿Es totalmente necesaria la competencia entre empresas privadas y que se lucren con sus patentes?

Es un tema interesante. El problema es que la financiación necesaria para producir una medicina es tremenda. Ni siquiera sé si un país puede permitirse esto. Otra idea sería tener centros punteros en España, generar la propiedad intelectual en esos centros y luego licenciar la tecnología a compañías que son expertas en desarrollar estas medicinas, como Pfizer, Merck... Eso traería a la universidad pública un valor económico tremendo. Sería importante tener una oficina de patentes en la universidad, y una vez que licencias la tecnología a una compañía grande, tener un beneficio para ambas partes. Es como lo hacen en Estados Unidos: muchísimas innovaciones se generan en las universidades, que tienen estas oficinas de patentes y licencian esa tecnología a quien esté interesado. La tecnología de ARN la han licenciado a Moderna y a Pfizer, entre otras compañías. Permite tener centros muy potentes que generan propiedad intelectual, y el dinero va a volver si el producto es exitoso.

Ha publicado una investigación sobre un material antimicrobiano que puede usarse para cubrir catéteres.

Sí. En esta pandemia estamos preocupados por las superficies que tocamos todo el tiempo, como el pomo de una puerta o un teclado. Demostramos que podemos usarlo para recubrir un catéter médico para prevenir la infección causada por bacterias y la acumulación de las mismas en la superficie que forman biofilms, estructuras multicelulares de bacterias que son muy difíciles de tratar.

Compartir el artículo

stats