«El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria mundial sin precedentes que está propagando el sufrimiento humano». Este es el duro presagio que acuña la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en relación a la pandemia del coronavirus, que arroja cifras desalentadoras no solo desde el punto de vista internacional, sino también autonómico. Y es que, la covid-19 ha logrado poner en jaque al sistema sanitario valenciano, alejando los esfuerzos de la Administración por alinear sus políticas con las metas fijadas en la Agenda 2030, y agudizando las deficiencias que ya acusaba el modelo de gestión sanitaria actual.

Respecto al tercero de sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Salud y Bienestar, la ONU establece nueve propósitos relacionados, a grandes rasgos, con la reducción de la mortalidad, la cobertura sanitaria universal o la prevención y adherencia a los tratamientos. Pero, ¿podrá la Comunitat Valenciana consolidar sus estrategias para dar cumplimiento a los requerimientos del organismo internacional?

Índices de salud autonómicos

Disminuir la tasa de mortalidad materna es el eje sobre el que se asienta la primera meta del tercer ODS de la ONU. En concreto, este busca situar el número de defunciones en un ratio inferior a 70 por cada 100.000 nacidos vivos. La autonomía arroja unas cifras muy positivos al respecto, pues el promedio fue cero en 2018, último año del que se disponen datos en el INE.

Respecto a la segunda meta, relativa a la mortalidad neonatal y de menores de cinco años, la Comunitat Valenciana vuelve a ajustarse a los designios de la ONU. Así, se busca que en 2030 el índice de mortalidad en recién nacidos sea inferior a 12 por cada 1.000 nacimientos. En el territorio autonómico esta cifra se sitúa en 1,63.

Respecto a los fallecimientos en menores de cinco años, de las estimación de 25 decesos por cada 1.000 nacidos vivos en 2030, València, Alicante y Castelló suman, a fecha de 2018, un promedio de tres.

En esta misma tendencia se posiciona la Comunitat Valenciana en relación a la cuarta meta dels ODS 3, sobre mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles. En este sentido, Naciones Unidas establece que dentro de una década estos índices deben reducirse un tercio. Así, respecto a las enfermedades cardiovasculares, el promedio de defunciones en la autonomía debe disminuir de 263 por cada 100.000 habitantes a 176, mientras que la mortalidad oncológica debe pasar 227 a 152 por cada 100.000 habitantes.

La diabetes y las enfermedades respiratorias, por el contrario, han experimentado un crecimiento distinto al rumbo deseado por la ONU. Así, de la media de 1.005 muertes anuales en la Comunitat Valenciana por diabetes establecida en 2015 se pasó a una de 1.360 en 2018. Una cifra que se dispara si el objeto de estudio son los fallecimientos derivados de enfermedades respiratorias, pues más de 7.180 personas han muerto en València, Alicante y Castelló en los últimos 13 meses tras contraer el coronavirus.

Uno de cada cuatro españoles ha tenido miedo a morir por covid-19, según el CIS. Agencia ATLAS

La salud mental es una de las denominadas «asignaturas pendientes» de la sanidad valenciana, junto a la financiación, la medicina preventiva y la Atención Primaria. Y es que, la tasa de suicidio autonómica supera a la media nacional, fijándose en ocho muertes cada 100.000 habitantes. Es decir, un promedio de 402 valencianos se quitan anualmente la vida. Además, la ONU insta a «aumentar sustancialmente la financiación de la salud y la contratación, el desarrollo, la capacitación y la retención del personal sanitario».

En este sentido, para hacer frente a los problemas asistenciales y diagnósticos derivados de la covid-19, Sanitat ha aumentado más de 10 % su presupuesto para el presente año.

Garantía de bienestar y vida sana


Cinco millones de niños y niñas menores de cinco años mueren anualmente en el mundo, la tasa de mortalidad materna en las regiones en vía de crecimiento es 14 veces mayor que en aquellos territorios ya desarrollados y el VIH es la segunda causa de muerte más común entre los adolescentes. Revertir esta dolorosa realidad es uno de los acometidos que persigue la ONU en su Agenda 2030, conformada por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Entre estos, el tercero de ellos se centra en la promoción de la salud y el bienestar a través de nueve metas y cuatro apartados que buscan, entre otros aspectos, apoyar actividades de investigación y desarrollo de vacunas y fármacos, así como facilitar el acceso a los mismos —la Comunitat Valenciana aplica, desde hace más de un lustro, subvenciones al copago sanitario que se adhieren a la aportación de tratamientos farmacológicos sujetos a financiación pública—.

Paralelamente, la ONU también insta a fortalecer la aplicación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco —el 24,76 % de los valencianos mayores de 15 años fuma diariamente—.

Además, entre las metas más ambiciosas del ODS 3 se encuentra la reducción a la mitad del número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico, la prevención y el tratamiento de sustancias adictivas, la garantía de acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva, así como la integración de la salud reproductiva en las estrategias y programas sanitarios nacionales o la erradicación de epidemias como la tuberculosis, malaria o enfermedades tropicales.