Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado que los terremotos tras la inyección de gas en el almacén de gas Castor en 2013 se debieron al movimiento de una falla desconocida y más profunda que la de Amposta, no a la inyección.

La investigación, a cargo de expertos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua y el Institut de Ciències del Mar , ambos pertenecientes al CSIC, ha complementado así la conclusión del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT). El MIT, consultado por el Gobierno sobre el abandono del almacén, achacó los seísmos a la inyección inicial de gas que se efectuó para permitir la puesta en marcha del antiguo yacimiento de petróleo como almacén de gas. El CSIC sitúa los terremotos a una profundidad entre 4 y 10 kilómetros, por debajo de donde se inyectó el gas (a 1,7 kilómetros).