Frente al criterio de autonomías como Cataluña y Andalucía que reclamaban espaciar la primera y la segunda dosis para poder aumentar las personas inmunizadas, fue la postura de la Conselleria de Sanidad la que triunfó. 

Desde el departamento de Ana Barceló se han mostrado en todo momento partidarios de mantener los plazos estipulados en la ficha técnica, aunque fuentes de la conselleria indicaron que no partían desde un posicionamiento «radicalmente en contra» sino que estarían abiertos a lo que aprobase la mayoría. Su propuesta, la de seguir administrando en los 21 días, es la que finalmente se ha impuesto. 

Además de por cumplir los parámetros que marca el propio fabricante del medicamento, desde Sanidad alegaron que un nuevo cambio en el plan de inmunización generaría todavía más confusión en un proceso que se ha caracterizado por no estar exento de modificaciones a lo largo del tiempo.

La modificación de la segunda dosis habría afectado a más de medio millón de personas. Esto es, a las más de 252.000 entre 70 y 79 años (los mayores de 80 estaban excluidos de esa posible modificación) que recibieron la primera dosis entre el 5 de abril y el próximo día 25 y las consiguientes 252.000 que habrían visto cómo su inmunización se aceleraba unos días. 

De hecho, esta ampliación habría permitido cubrir al grupo entre 70 y 79 años en las próximas dos semanas al no tener que destinar esta cantidad de vacunas a cubrir las primeras dosis ya puestas hasta dentro de ocho semanas.