PCR gratuitas y financiadas con fondos europeos para facilitar la llegada de turistas este verano. Es una de las demandas que ayer compartieron los líderes autonómicos de la Comunitat Valenciana y las Islas Baleares en el marco de un encuentro en el que Ximo Puig y Francina Armengol sentaron las bases de una estrategia común orientada al impulso de proyectos conjuntos aprovechando el dinero de la reconstrucción económica que llegará de Bruselas.

Aunque el compromiso europeo de poner en marcha a partir de junio el llamado pasaporte sanitario para garantizar una movilidad segura insufla esperanzas en los presidentes de ambas comunidades, la obligación de los viajeros no vacunados de presentar una PCR negativa realizada en las 72 horas previas al traslado podría suponer un freno para muchos turistas y generaría, a juicio de Puig, una «diferenciación por razones económicas para poder viajar».

Por eso, con el objetivo de que el coste de estas pruebas no suponga ninguna limitación para los desplazamientos, especialmente de los jóvenes, los ejecutivos valenciano y balear piden que las instituciones europeas se encarguen de asumirlo, evitando el desembolso por parte del viajero.

«Si queremos volver a la movilidad hemos de garantizar unas condiciones seguras y, si las vacunas son gratuitas, las PCR también», insistió Puig. «Es el momento oportuno para realizar un sobreesfuerzo y garantizar el derecho a una movilidad segura», apostilló el president tras la reunión mantenida en el Palau de la Generalitat con su homóloga balear.

Armengol coincidió en la importancia de la citada medida para reactivar la economía en dos comunidades «muy dependientes» de la movilidad y el turismo. «Toda movilidad segura será bienvenida», ahondó.

Los dos dirigentes autonómicos sellaron una hoja de ruta común para impulsar proyectos sufragados con los fondos que se esperan de las próximas convocatorias de la Unión Europea. Esa estrategia pivotará sobre cuatro líneas fundamentales de trabajo que enlazan con las prioridades marcadas por Bruselas: el clúster logístico intermodal y el transporte sostenible con el corredor mediterráneo y la conexión Madrid-Valencia-Palma como ejes fundamentales; la adaptación al cambio climático y la conservación de la biodiversidad desde la perspectiva del Mediterráneo; la digitalización y modernización del modelo turístico y el impulso de la formación profesional como herramienta de transformación económica. Todo ello aún a la espera de que termine de definirse la distribución de los fondos europeos y la manera en la que las comunidades podrán acceder a los mismos.

Alineamiento de intereses

La alianza anunciada ayer responde a un «alineamiento común» de los intereses de ambos territorios, que sintonizan en el mismo enfoque a la hora de abordar la salida de la pandemia, comenzando por una desescalada «prudente» que prioriza salvar vidas para llegar a unos niveles de incidencia del virus bajos de cara al verano, cuando se espera que haya unos porcentajes elevados de vacunación.

Una colaboración institucional que se ha intensificado desde que comenzó la pandemia y que se ha macado un nuevo hito este próximo verano, con la celebración de una cumbre valenciano-balear pactada por Puig y Armengol en una de las islas en los meses de junio o julio. El encuentro servirá para consolidar la alianza estratégica entre ambas comunidades y se abrirá a la participación de agentes sociales, universidades y empresas.

Entre los objetivos compartidos por los dos gobiernos figura la necesidad de modernizar las conexiones intermodales entre Baleares y la Comunitat Valenciana, potenciar la descarbonización del transporte marítimo, reforzar el eje logístico y la conectividad sostenible entre Madrid-Valencia-Palma, fomentar un clúster de empresas especializadas en tecnología marina y economía azul o conseguir atraer, retener y retornar talento científico, investigador y empresarial en las disciplinas relacionadas con la ciencia marina y el cambio climático.