Quizás no era el mejor día para un regreso: lunes, con el cielo con una capa de cemento de nubes y la posibilidad de una lluvia como amenaza constante. O quizás por eso ver terrazas llenas y actividad de bandejas y cervezas deslizándose por las mesas tiene un valor doble y demuestra una de las frases más repetidas: «La gente tenía muchísimas ganas».

Las cenas y el tardeo vuelven a llenar las terrazas más de 100 días después |

El barrio de Russafa de ayer era otro completamente diferente al del lunes anterior a la misma hora. Las calles mantenían su nombre, su estructura, sus cruces, pero nada era igual. La ampliación de los horarios de la hostelería hasta las diez de la noche pintó la cara ayer a una de las zonas icónicas de la ciudad de València para el llamado tarde y las cenas, aunque todavía está lejos del de la normalidad previa.

Las cenas y el tardeo vuelven a llenar las terrazas más de 100 días después | GERMÁN CABALLERO

«La gente tiene ganas, quizás afloje en los próximos días, pero aún con cierto mal tiempo la gente ha venido», explica Francesc Sanchis, uno de los regentes de Trentatres Gallery. «En Russafa la gente se anima a partir de las seis de la tarde que es cuando se sale de trabajar, pero sobre todo se notará el fin de semana», complementa. Las comandas no dejan de entrar mientras lanza alguna queja sobre el «horario trampa» que supone tener de hora tope de cierre la misma que el inicio del toque de queda. No obstante, y aunque dice que todavía «costará mucho maquillar las cuentas», admite que ya han conseguido incorporar a una persona que estaba en ERTE. «Vamos a cuentagotas porque el trámite tampoco es sencillo y no queremos que nos vuelvan a echar para atrás», indica desde el otro lado de la barra.

Las cenas y el tardeo vuelven a llenar las terrazas más de 100 días después

En una de sus mesas están Jaime, Álex y Carlos tomando unas cervezas y unas papas. «Había muchas ganas de salir y además es una forma de ser solidarios con la hostelería que lo ha pasado muy mal durante todo este tiempo», añade. A cenar, explican, no se quedarán, «es un horario muy europeo, demasiado pronto porque a las 10 hay que estar en casa».

Las cenas y el tardeo vuelven a llenar las terrazas más de 100 días después

Sí que cenan en otro restaurante con terraza Álvaro, Svnja, Amanda y Donna. Son de Alemania, tres de ellos llevan viviendo un tiempo en la ciudad mientras que Donna está de visita. «A las seis estaba bien, pero si podemos estar hasta las diez muchísimo mejor, aunque a nosotros el horario no nos afecta tanto, somos de cenar pronto», dice Álvaro.

Las cenas y el tardeo vuelven a llenar las terrazas más de 100 días después

A la hostelería en la Comunitat Valenciana le ha pasado como a la canción de Joaquín Sabina porque aunque estuvieron cerrados 40 días, han sido más de 100 noches las que han visto solo sus persianas cerradas. Así, la imagen de la cena llevaba vetada en la Comunitat Valenciana desde el 7 de enero cuando el crecimiento exponencial de la tercera ola por la cadena de contagios de Navidad obligaron a tomar medidas. En aquel momento, se decretó el cierre de la hostelería a partir de las cinco de la tarde y solo se permitían hasta cuatro comensales por cada mesa, por los seis de ahora.

Dos mesas más allá, con su distancia de seguridad y bajo una sombrilla que evita que unas gotas rebeldes fastidien el momento, Francisco y Paula también han decidido aprovechar el primer lunes de relajación de medidas para cenar. «Teníamos muchísimas expectativas, nos encanta salir a cenar y aunque hubiera llovido hubiéramos salido igualmente», señala Paula frente a un plato de patatas con varias salsas. «No es lo mismo pedirlo para casa que poder estar en una terraza, la comida sabe mejor», añade su pareja.

A ellos les atiende Gery, una de las responsables de La Flaca. «Es el primer día y ya tenemos llena la terraza», comenta al tiempo que precisa estar «contenta» por los avances y prepara una de las peticiones de picar para una mesa de la terraza. «El problema es que hasta las 10 nos parece poco», indica como actos reivindicativos.

Esperanzas en el fin de semana

Otra de las quejas es la limitación de los aforos. «Tenemos puestas 12 mesas y fuera y seis dentro», asegura. Eso sí, admite que para el fin de semana tiene ya todo completo. «Es donde tenemos puestas nuestras expectativas, pero tampoco podemos atender a muchísima gente porque no nos da tiempo a hacer dos turnos», explica. «Además, tampoco sabemos si van a venir a cenar o simplemente querrán picar porque eso no lo especifican», añade.

En La Cooperativa del Mar siguen sin recuperar los horarios «habituales». «Nosotros abríamos de 19 a 24h, pero durante este tiempo hemos abierto a mediodía para compensar, hoy es el primer día que abrimos solo por la tarde, a ver qué tal nos va», cuenta Román, uno de los tres socios del local. «La esperanza está en el fin de semana que tenemos el doble turno, que también damos comida, aunque es verdad que con el bar lleno el aforo nos limita mucho», expresa su compañero Luisma.

En el bar de enfrente, Juan y Alejandro se toman unas cervezas. «Es el primer tardeo», aseguran mientras ríen todavía con el traje del trabajo encima. «Acabamos de trabajar sobre las siete de la tarde, hasta ahora era imposible», explica Alejandro quien matiza que no es una práctica que crea que vaya a ser habitual, «pero sí que la hemos hecho por ser el primer día y por disfrutar un poco del lunes».

Además de la hostelería también se amplían los horarios de los comercios no esenciales. Uno de ellos es la librería El Imperio de los libros. Detrás del mostrador está Mamen Monsoriu que aprovecha la espera de clientes para adelantar albaranes. «Los libros se compran no solo con los ojos, también cuando estás relajado, si vas estresado simplemente vas al supermercado, un libro es ocio y ese tiempo solo lo dedicamos cuando salimos de trabajar, a las 8 o 8 y media, así que se agradece mucho que nos permitan abrir», explica al tiempo que añade: «También agradecemos que abran los bares, sino no habría nadie en la calle».