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Pelea por el legado de Rita Barberá

María José Català ficha para su equipo a la sobrina de la exalcaldesa en plena batalla interna en el PPCV y frente a un Camps que trata de rentabilizar su figura - La portavoz será el gran apoyo de Mazón en València en un tándem que aspira reeditar triunfos pasados

María José Català y Rita Barberá, en la visita a unas obras en València en 2014. | EFE

María José Català y Rita Barberá, en la visita a unas obras en València en 2014. | EFE

La vida en el PPCV es un eterno retorno a las esencias del partido. La operación activada por Génova para reconquistar la Generalitat bajo el liderazgo del alicantino Carlos Mazón, con María José Català como posible número dos y pilar fundamental en València, aspira a emular aquel exitoso tándem que formaron Eduarzo Zaplana y Rita Barberá cuando, hace 28 años, José María Aznar entregó al por entonces alcalde de Benidorm las llaves de la organización valenciana.

En plena batalla interna y con el congreso regional a la vuelta de la esquina, no es casualidad que Català haya multiplicado en las últimas semanas los gestos de desagravio hacia Barberá. Después de votar en 2016 en las Corts a favor de exigir a la exalcaldesa que renunciara al acta de senadora -en plena escalada de escándalos judiciales- la portavoz del PP en el Ayuntamiento de València ha abanderado una petición al gobierno local para declararla alcaldesa honoraria y va a incorporar ahora como asesora de prensa en su equipo a una de sus sobrinas, Asunción Corbín Barberá.

Estos guiños lanzan un mensaje claro y contrarrestan los movimientos promovidos desde el sector crítico encabezado por Pedro Agramunt y Francisco Camps, que ha hecho de la reivindicación del legado del gran icono de los populares su principal caballo de batalla para intentar asaltar la alcaldía de València y que fue el primero en pedir un homenaje para la exalcaldesa, una figura que durante años ha incomodado (como Camps) a los dirigentes del partido.

La misma corriente también está detrás de la candidatura alternativa que rivalizará con la promovida por Génova en el congreso regional, una maniobra criticada por Català que ha agitado al partido y despertado no pocas tensiones internas.

Renegar de Barberá le ha pasado factura a Isabel Bonig, que tiene los días contados como presidenta del PPCV, y quienes están llamados a asumir el control de la formación han tomado buena nota de ello.

Corbín Barberá, de 36 años y licenciada en Comunicación Audiovisual, se mantiene como investigada junto a sus dos hermanas y su madre en la causa judicial que en 2019 llevó a prisión provisional a su padre, José María Corbín, por supuesto cobro de comisiones. Fuentes del grupo popular defienden que el contacto con los Barberá «viene de hace tiempo» y que el perfil de la nueva asesora, con experiencia en marketing y comunicación, cuadra con lo que buscan para cubrir la vacante dejada por el periodista Julio Valero.

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