No es un asunto que recaiga en manos de la Administración valenciana ni siquiera de la estatal. No depende de decretos ni normativas que se elaboren desde ninguna conselleria. Sin embargo, el viraje de los gobiernos estadounidense y algunos europeos sobre la liberalización de las patentes de la vacuna contra la covid ha hecho que el Consell agarre con más fuerza que nunca la bandera de su petición.

Porque es justo remarcarlo: el Consell, entendido como bloque institucional y también como suma de apéndices partidistas, lleva desde prácticamente el inicio de la campaña de vacunación pidiendo un cambio en la política burocrática sobre el antígeno que debe escribir las últimas líneas de la pandemia. En concreto, fue el 26 de febrero cuando el gobierno valenciano suscribió la propuesta de Amnistía Internacional para «democratizar el acceso al tratamiento de la covid».

Quizás fue porque la Comunitat Valenciana era una de las afectadas de la falta de dosis o, quizás, porque la «solidaridad europea», de la que ayer hacía gala en su alocución en el Comité Europeo de las Regiones el president Ximo Puig, era tanto «por decencia» como «por inteligencia» ante el conocido riesgo que existe de que la covid no termine hasta que la vacunación no sea de alcance global.

«Hemos de convencernos de que, en este mundo globalizado, nadie estará seguro hasta que no lo estemos todos. Y cada día que pasa sin que Brasil, India o África estén protegidas, hay una bomba latente de posibles mutaciones que retrasen la salida definitiva», justificó el jefe del Consell durante su intervención telemática.

En esta, Puig reclamó la suspensión temporal de las patentes de la vacuna, la compensación a los laboratorios si se opta por obligar a estas a dar licencias de producción a otros centros y la cooperación «no solo como cuestión voluntaria» entre las farmacéuticas. «Ni la burocracia ni el interés de las grandes corporaciones pueden ser un obstáculo para el objetivo superior: una vacunación universal rápida», reclamó como resumen de su discurso.

Otro escenario internacional

Todas estas medidas comparten un mismo objetivo: que se incremente la velocidad en la fabricación de viales ante su escasez mundial y que estos puedan llegar de una manera más diligente a todos los países del mundo, especialmente a los que tienen menos recursos. La reivindicación no es nueva, ni siquiera el foro en el que abanderar la petición. El pasado 2 de abril ya llegó a Bruselas un escrito desde el Palau de la Generalitat en la que pedía un cambio en el sistema de patentes.

La gran novedad es la situación internacional alrededor de la propuesta y que ha coincidido, por puro azar, con el calendario de los movimientos globales de tablero a partir del paso dado un día antes por el presidente de EEUU, Joe Biden. Así, horas después de que la Casa Blanca diera su visto bueno a liberalizar las patentes, Puig, en una intervención ya agendada a principios de semana, mandaba un mensaje en la misma dirección en el Comité de las Regiones y este foro aprobaba (con independencia a la petición valenciana) una moción pidiendo el fin de los derechos de autor sobre las vacunas. Esta, además, se convertía en la primera institución europea en unirse a esta reivindicación.

La concatenación de sucesos ha hecho que la propuesta ondee con más fuerza que nunca y que, por tanto, el foco de quién y cuándo brille con más intensidad. Puig aprovechó ser el sujeto de la representación institucional en el mencionado comité, la vicepresidenta Mónica Oltra recordó vía Twitter que la acción la llevó a cabo el Consell del que es portavoz dando la «bienvenida al sentido común» a Biden, la eurodiputada del PSPV-PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero, destacó que su grupo ya había llevado la petición a la Comisión Europea, el senador de Compromís, Carles Mulet, recordó que la ministra, Carolina Darias, se había manifestado en contra de cualquier cambio mientras que desde Podem remarcaron que han sido ellos los que han llevado a las Corts este debate.