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"Nos da igual el lugar, solo queremos salir vivos de Gaza"

Dos miembros de una familia palestina que vivieron casi 20 años en València narran los ataques israelíes contra la población civil gazatí

Varias personas miran los restos de su casa destruida por las bombas israelíes en Gaza.  | MOHAMED SABER/EFE

Varias personas miran los restos de su casa destruida por las bombas israelíes en Gaza. | MOHAMED SABER/EFE

«Anoche hubo una masacre en el pueblo de al lado. Murieron 7 niños durante los bombardeos. Aquí ha habido 50 heridos, cincuenta solo esta noche. Están bombardeando las casas al azar, ni siquiera sabemos cuando puede venir un misil. Llevamos tres días de terror». El que habla es Ahmed, profesor universitario en Gaza. Vivió casi 20 años en València y se doctoró aquí, hasta que decidió volver a Palestina y asentarse en un pequeño pueblo en el norte de la región gazatí, a 4 km de la frontera con Israel.

Allí vive junto a su hija Jadu, odontóloga en València hasta 2018, cuando también decide volver a casa con su familia. Los dos nombres son ficticios para preservar su identidad. Ambos hablan con Levante-EMV desde la franja de Gaza, donde el ejército israelí está bombardeando a los civiles. Al cierre de esta edición, los ataques dejan 103 palestinos muertos, entre ellos 27 niños.

« Si hay un bombardeo toda la familia intenta ponerse en el centro de la casa, lejos de los cristales de las ventanas. Caen las bombas, la casa se mueve y los niños lloran. Nadie tiene una zona segura, no hay zona segura, solo rezamos a Dios cada día porque no nos pase nada. Es una pesadilla.», cuenta Jadu. Llevan 3 días y 3 noches de bombardeos, aunque anoche «fue la peor», dice. Ahmed explica que varios misiles han caído en las calles cercanas a su casa. «Todo está destruido alrededor de nosotros».

Ambos cuentan que están en contacto las 24 horas del día con la embajada española (ya que la familia tiene la nacionalidad). «Nos dicen que, de momento, no pueden hacer nada por desalojarnos, que no salgamos de casa porque todo es muy peligroso». Cuentan que tiran con la comida que tienen guardada. Se ha cortado la luz, el agua y el internet (salvo tarifas de datos móviles).

«Nuestro plan es sobrevivir, eso es lo primero. Que nos saquen de Gaza como sea, nos da igual a donde, solo queremos salir vivos de aquí. Anoche (por el jueves) sobrevivimos de milagro, no nos creemos todavía que estemos vivos», cuenta Jadu.

«Las bombas caen por todas partes; la cuestión es que estás dentro de la casa y las escuchas, pero no sabes por donde han estallado», narra Ahmed. Además, los bombardeos son indiscriminados y al cualquier hora, «ojalá supiéramos cuando empiezan para poder protegernos», lamenta Jadu.

En busca de refugio

La situación ahora mismo en la localidad es crítica. «Casi la mitad de la ciudad en la que vivimos está desalojada. Están todo el tiempo bombardeando porque estamos a 4 km de la frontera. Hasta las calles llegan el humo y los gases y tenemos que cerrar la casa para evitarlos. Todo el mundo está buscando refugio para aguantar como sea», explica Ahmed.

Said Sabsub es representante de la Comunidad Palestina de València y explica que «la realidad es que Israel incumple la legalidad», y añade que «los palestinos no tienen tanques ni aviones como Israel».

Sabsub critica la tibieza de la comunidad internacional en la «ocupación» de los israelíes de territorios palestinos y denuncia que «no hay diferencia entre Trump y Biden. El primero va de cara y el segundo trabaja bajo la mesa, pero en la práctica, las políticas y el apoyo internacional sigue siendo el mismo». «Si Picasso estuviera hoy en Gaza, habría vuelto a pintar el Guernica», dice.

Ahmed, que todavía tiene a uno de sus hijos estudiando hoy en València, define los últimos tres días con la palabra «terror». Cuenta que han conseguido una batería para mantener vivos los teléfonos, y que se apañan con la harina, el pan y otros alimentos que todavía le quedan.

«Todo el mundo tiene miedo, quién no puede tenerlo», señala Jadu. Este viernes Israel lanzó más de 550 andanadas de disparos de la artillería y los carros de combate concentrados en la frontera del enclave, a lo que se sumaron a los bombardeos masivos de 160 aviones de combate con 450 misiles.

«Nos da igual a dónde, solo queremos salir de aquí. El problema es que todo es peligroso, toda Gaza es peligrosa. Solo podemos esperar y rezar a dios para que consulado nos de pronto buenas noticias. Estamos asustados, y solo queremos sobrevivir, solo queremos salir vivos de esta y poder contarla», cuenta Jadu.

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