Con el aval de la Justicia y la evolución sanitaria, la Generalitat anunció ayer las nuevas medidas para contener el virus que estarán en vigor desde el lunes y hasta el 7 junio en la Comunitat Valenciana y que ahondan en esa «desescalada progresiva» en la que tanto ha insistido el Consell.

Las modificaciones estaban previamente acordadas por la Interdepartamental, pero no se podía mover ficha hasta contar con el aval del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) en las materias que afectan a derechos fundamentales, como el toque de queda.

El auto se hizo esperar pero validó finalmente las propuestas del ejecutivo valenciano: la restricción de la movilidad nocturna permanecerá otros 15 días aunque su inicio se retrasa una hora, hasta la 1 de la mañana; las reuniones seguirán limitadas a 10 personas y el aforo en lugares de culto continuará al 75 %.

Como ya sucediera hace dos semanas, la relajación del toque de queda lleva aparejada una ampliación del horario de bares y restaurantes, que ahora podrán trabajar hasta las 0.30 horas. Y los eventos ganan aforo, pudiendo alcanzar las 3.000 personas en interiores y las 4.000 al aire libre. De esta forma, el Consell «amplía la movilidad», «acelera la reactivación económica» e «incrementa la vida social», según resumió el president Ximo Puig en un breve mensaje institucional publicado en el Twitter de la Generalitat.

¿Adiós al toque de queda?

Esta última revisión de las restricciones encaja con lo anticipado 15 días atrás por el propio Puig, cuando aseguró que la reapertura «no tiene vuelta atrás». De hecho, si no hay un cambio en la evolución de la pandemia, el Consell no volverá a solicitar más prórrogas del toque de queda tras el 7 de junio, coincidiendo con la apertura de fronteras de España a los ciudadanos vacunados con la pauta completa.

Una idea con la que coinciden los magistrados de la sección cuarta de la sala de lo contencioso-administrativo del TSJCV, que en su auto de ayer, pese a avalar la limitación de la movilidad, advirtieron de que no tienen por qué volver a hacerlo ante la buena evolución sanitaria. Pese a todo, considera que es una medida «efectiva» para frenar los botellones y que es «proporcionada», «equilibrada» y «orientada a una transición inteligente hacia una desescalada progresiva».

Además del espaldarazo de la justicia, el Consell se siente respaldado también por los datos sanitarios para seguir ahondando en la reapertura. Puig destacó que la Comunitat salió del estado de alarma con 40 casos por 100.000 habitantes y ahora está por debajo de 30: «Hemos ido abriendo y la situación ha seguido mejorando», celebró. Y añadió que esta situación permite «avanzar» en una apertura que «consolida» a la autonomía» como una «referencia en Europa», un hecho que cobra relevancia a las puertas de la reactivación del sector turístico de cara a la temporada de verano.