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"Cada valenciano destina menos de una entrada de cine a la cooperación"

La nueva presidenta de la Coordinadora Valenciana de ONGD, Cristina Ramón, recuerda que la inversión por persona es de 6,19 euros al año

Cristina Ramón es la nueva presidenta de la Coordinadora Valenciana de ONGD. | GERMÁN CABALLERO

Cristina Ramón es la nueva presidenta de la Coordinadora Valenciana de ONGD. | GERMÁN CABALLERO

La Coordinadora Valenciana de ONGD ha alcanzado la cifra histórica de 101 entidades socias en un momento donde la solidaridad es más necesaria que nunca, dentro y fuera de las fronteras.

Estrena nueva presidenta desde el pasado 24 de abril y Levante-EMV conversa con Cristina Ramón para conocer los nuevos retos de una entidad que trabaja en la defensa de los derechos humanos en diversas partes del mundo y que centra en la educación y en los medios de comunicación las principales herramientas para construir «una sociedad más justa».

Cristina Ramón tiene 46 años y es licenciada en Físicas, doctora en Cooperación Internacional y trabaja en la ONG Ecosol desde hace 16 años. No es la primera vez que lidera la Coordinadora Valenciana de ONGD. Eso sí, regresa a la presidencia con la ilusión del primer día y las cosas claras tras valorar con buena nota la solidaridad del pueblo valenciano.

«La Comunitat Valenciana es la cuarta autonomía de España que más presupuesto destina en inversión per cápita en cooperación internacional. Y eso supone que cada valenciano y valenciana destina al año apenas 6,19 euros a la cooperación internacional es decir, menos de lo que cuesta una entrada de cine. Estamos en el 0,19 %, una cifra muy alejada del ansiado 0,7 % que no hemos parado de reclamar y aún así somos los cuartos que más aportamos», explica. Y añade la cifra estatal para ampliar la visión del mensaje: «En los Presupuestos Generales del Estado (PGE) el dinero que se invierte no llega ni a medio café por persona al año».

Posicionamiento de los políticos

Como líder de una entidad que defiende los derechos humanos en todo el mundo, Cristina Ramón alerta del riesgo de los discursos de odio en situaciones de crisis como la actual. «Lo que necesitamos es un posicionamiento público de los grupos políticos respecto a la defensa de los derechos humanos porque el principal problema de los discursos del odio que se promueven es que apelan a los sentimientos negativos de las personas».

Pero, además, advierte del peligro de los discursos que «presentan a los migrantes como expertos invasores que vienen a quedarse con nuestro sistema de bienestar, estableciendo una lucha de clases obreras. Apelan al sentimiento y te hacen elegir: o tu abuela o un mena. No se habla del rescate bancario, o del fraude fiscal de grandes empresas», lamenta la presidenta de la coordinadora que alerta de los alegatos que piden elegir «entre cualquier persona y una gran empresa que defrauda».

«Pero ese no es el discurso, claro. Y hay que tener muy claro que primero son las personas, y luego las empresas», puntualiza. Además, la extrema derecha tiene la cooperación internacional en el punto de mira. «Una de sus grandes banderas es eliminar la política de cooperación internacional. De hecho, la han eliminado en aquellas autonomías donde cogobiernan. Y ya hemos hablado de lo irrisorias que son estas cantidades. Su supresión no supondría ningún cambio real para la ciudadanía, porque no es significativo en el cómputo global pero sí es una declaración de intenciones», añade.

Ante el riesgo y la evidencia de un discurso de odio que cala con mayor facilidad en momento de crisis y vulnerabilidad social, Cristina Ramón pone el foco en la educación y en los medios de comunicación. «La educación es la base porque es el futuro para construir un mundo más igualitario que combata las desigualdades. Pero los medios de comunicación son hoy una herramienta clave a la hora de mostrar y abordar problemáticas internacionales olvidadas que persisten durante décadas. Por ejemplo, ahora que es portada Ceuta, pero no se puede abordar lo ocurrido como una invasión. Es importante lo que comunicamos y cómo lo comunicamos», recalca.

Concluye con un mensaje positivo y con el reto de «contribuir, en la medida de la posible, en la construcción de un mundo más justo, con mayor libertad y en paz, que apueste por la solidaridad y la defensa de los derechos humanos desde las distintas organizaciones que conforman la Coordinadora Valenciana de ONGD y que suman muchas más de las 101 entidades oficiales que hoy tenemos».

Un centenar de países sin ninguna vacuna

Desde la Coordinadora Valenciana de ONGD trabajan en conflictos que se perpetúan en el olvido, pero tras la llegada de la Covid-19 recuerdan que «todavía hay un centenar de países que no han recibido ni una sola vacuna». «Demandamos herramientas acción para garantizar el derecho a la salud de todos los seres humanos», explican desde la entidad, por lo que apoyan «la propuesta de exención de patentes vinculadas a los medicamentos y tecnologías relacionadas con la COVID-19 presentada por India y Sudáfrica y apoyada por veinte países en la Organización Mundial del Comercio».

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