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Vuelven las comuniones adaptadas a la era covid

Tiendas de trajes y empresas de banquetes recuperan la actividad

Alejandro, Arturo y Franco, durante la ceremonia. | F. CALABUIG

La comunión es un acto que se celebra religiosamente (y nunca mejor dicho) en el mes de mayo. Este año, paralelamente a la relajación de las restricciones por la covid-19, las celebraciones en las que los niños y niñas comulgan por primera vez han vuelto—tras un año en el que muchas familias decidieron posponer la ceremonia— eso sí, adaptadas a las normas sanitarias.

Vuelven las comuniones adaptadas a la era covid

Adriana y su hija Manuela han tenido que esperar un año más para pasar por este ritual, que se suspendió en su primera fecha (prevista para el 16 de mayo de 2020) por el confinamiento domiciliario y que se ha podido celebrar finalmente hace unos días. «Incertidumbre» esa es la palabra que ha acompañado a los preparativos de la comunión de Manuela. «Aunque los niños todo lo aceptan y todo lo asimilan, ha sido un año difícil hasta que por fin hemos podido celebrarlo».

Vuelven las comuniones adaptadas a la era covid

La ceremonia ha sido en el mismo colegio de la niña, el Domus en Godella, donde también tomará la comunión Víctor el próximo día 30 de mayo. Inma es su madre y apunta que han tenido claro que podrían tomar la comunión este año, aunque admite que «hemos tenido que cambiar la comunión de sábado por la tarde a domingo por la mañana, pues en el sitio donde celebrábamos después no hay cenas por el toque de queda».

Los invitados son menos. Porque hay que ajustar el aforo y porque «hay gente que tiene miedo y opta por no venir», dice Inma. Sobre todo los mayores que todavía no están vacunados. En cuanto al aforo, Diana Alemany, responsable de la masía El Pinar, en Bétera, añade que han tenido que bajar su cifra mínima de comensales. «Exigíamos mínimo 60 personas, pero hemos tenido que bajar ese número por razones de aforo y sin aumentar el precio al cliente».

Alemany añade que todos «hemos tenido que adaptarnos», tanto los empresarios como los ciudadanos. «Ha habido mucha flexibilidad y las familias no han puesto ninguna pega ante el encaje de fechas».

Desde las Escuelas San José (Jesuitas) de València, explican a este periódico que el año pasado pasaron las comuniones a septiembre y hubo niños que prefirieron no tomarla hasta 2021. Este año la harán un total de 90, 60 que han comulgado en mayo y 30 más que lo harán el próximo septiembre en turnos de seis a diez personas.

El atuendo para comulgar por primera vez también importante en este día. Mari Carmen y Ángela lo saben. Llevan casi 40 años dedicadas a este tipo de vestidos y trajes, en su tienda Amavi de Burjassot y el año pasado lo pasaron mal. «Se cancelaron bastantes trajes, pero este año están remontando. La gente tiene ganas y aunque la economía de las familias es muy justa, hay empuje e ilusión», comenta Mari Carmen. A parte de todos los accesorios para el gran día de la primera comunión, las hermanas se han especializado en mascarillas. «Hemos hecho más de 100, también para las mamás y papás que nos las encargaban personalizadas».

Mascarilla y comulgar en mano

En cuanto a la ceremonia en sí, la covid-19 ha forzado el cambio de detalles tradicionales en el acto. La hostia ya no la deposita el cura en la boca del comulgante, sino que la deja en las manos (previamente colocadas en forma de cruz). «No solo por costumbre. Es norma desde la pandemia. También es obligatoria la mascarilla, que solo se retira para comulgar», apuntan desde las Escuelas San José (Jesuitas) de València.

Tampoco hay «sangre de Cristo» para quienes toman la primera comunión, que se probaba de un vaso que pasaba de boca en boca.

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