Aún queda mucho tiempo para las Fallas, pero desde hace unas semanas, justo cuando refrendaron las fechas alternativas, saltó la inquietud entre muchos falleros sobre el tiempo que se encontrarán en ese período septembrino. Por entonces ya fueron publicadas algunas noticias al respecto, pero vi repasos muy someros y no he podido evitar hacer el mío, quizás con algo más de ahínco, desde Meteored (tiempo.com). Recuerden que este año los días festivos se han fijado entre el 31 de agosto y el 5 de septiembre. Así los actos tendrán lugar en la parte final del verano, un momento en el que, aunque las noches se alargan y empieza a refrescar, el ambiente en el cómputo global suele ser bastante caluroso.

En los primeros días de septiembre pueden registrarse temperaturas máximas muy elevadas a orillas del Mediterráneo. Por un lado, el propio mar está prácticamente en su apogeo, mostrando en su superficie temperaturas del orden de 25 ºC que anulan parte del efecto refrescante de las brisas, aunque permiten darse un buen chapuzón. A la vez, el chorro polar empieza a desperezarse después de muchas semanas de estabilidad en nuestra latitud, y si el viento marítimo falla lo hace en detrimento del poniente, que en ocasiones dispara las temperaturas hasta los 35 ºC.

Cogiendo de referencia el observatorio de la AEMET en la ciudad de Valencia, y un par de estaciones de la AVAMET ubicadas en distintos barrios, vemos que en los últimos años las temperaturas máximas quedaron normalmente encuadradas entre los 27 y 30 ºC. Eso deja entrever el ambiente caluroso de los mediodías que, aunque en menor medida, también suele acompañar por la noche. Casi la totalidad de las temperaturas mínimas fueron tropicales, es decir, de 20 ºC o más.

Cuando el calor se entremezcla con los vaivenes del chorro polar que comentábamos antes crecen potentes nubes de tormenta. Durante el día normalmente se quedan en las comarcas del interior, pero de cara a la noche y de madrugada a veces visitan el litoral dejando buenos chaparrones. Si nos fijamos en las últimas dos décadas, podemos extraer que lo normal es que llueva en alguno de esos días o ninguno. Además, no debería extrañar a los falleros que en alguna noche los rayos resten protagonismo a los fuegos artificiales. En el mes de septiembre el Golfo de Valencia, como extensión del mar Balear, se convierte en una de las zonas con mayor densidad mensual de descargas eléctricas en el país.

Pese a estos datos menos halagüeños, la buena noticia es que llueve en muy pocos días y, a la vez, podríamos añadir que el carácter tormentoso de los chubascos asegura que las lluvias sean de corta duración. Si algún día se producen, no se extenderán más allá de unas pocas horas.