Como un hombre íntegro, comprometido con la universidad, los más necesitados y la democracia y la libertad. Así recordaban ayer, en dos actos en València, al catedrático y médico Juan Bautista Peset Aleixandre, un científico excelente que fue rector de la Universitat de València (UV) en 1933 y 1934 y murió fusilado hace ahora 80 años, por no ser afín al régimen de Franco.

Un retrato del catedrático presidió el acto de la UV, ante autoridades del Consell y académicas. | M.Á.MONTESINOS

En el claustro de la Nau de la UV, Marc Baldó, catedrático de Historia Contemporánea, destacó de Peset (Godella, 1886 - Paterna, 1941) su vida dedicada al laboratorio, la experimentación y la docencia. Doctor en Medicina, Derecho y Ciencias, también fue decano (1930-31) y vicerrector (1931-32) de la UV y estuvo comprometido políticamente. Encabezó la candidatura del Frente Popular en València, pues presidía Izquierda Republicana (el partido del presidente Manuel Azaña), y en 1936 fue diputado.

Ante el fin de la guerra, el catedrático intentó exiliarse desde Alicante, pero no llegó a tiempo para embarcarse en el Stanbrook y llegar a Argelia. Fue atrapado y, antes de acabar en la cárcel Modelo de València, pasó por tres campos de concentración (Los Almendros, Albatera y Porta Celi). Los testigos que apelaron a su «tarea humanitaria» frente a la denuncia de otros médicos por «auxilio de rebelión», no consiguieron salvar su vida, y Peset acabó fusilado tal día como ayer de 1941, en el paredón de Paterna.

Según Baldó, el régimen «no le perdonó su compromiso con la sociedad y con valores como la justicia»; mientras que Javier Chorro, actual decano de Medicina, recordó que tuvo una «brillante e intensa trayectoria vital».

Otro acto de homenaje en otoño

Por último, la rectora de la UV, Mavi Mestre, afirmó que «su único delito fue defender la democracia, la libertad y un gobierno legalmente y democráticamente establecido». Actos como este son modestos, pero necesarios», apuntó la rectora, al tiempo que anunció otro para otoño, de reparación a todas las víctimas del franquismo de la comunidad universitaria, junto al Ministerio de Universidades.

Más tarde, el cementerio de València acogió un acto multitudinario organizado de forma espontánea por la sociedad civil. Decenas de personas se citaron en la lápida del médico, asesinado con «tiros llenos de odio», apuntaban. A este encuentro se sumaron autoridades, entre ellas, el presidente de las Corts, Enric Morera; la consellera de Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo —ambos estuvieron también en la UV— y el alcalde de València, Joan Ribó, entre otros.

Algunos de los asistentes calificaron a Peset como un «hombre bueno», comprometido con las ideas que le costaron la vida, pues las múltiples enmiendas para evitar la sentencia de muerte no le salvaron del pelotón de fusilamiento.

«Su único delito fue ser fiel a los valores democráticos», apuntó Pérez Garijo, quien reivindicó la memoria «como única manera de cicatrizar las heridas». Por su parte, Joan Ribó reconoció que aunque hay parte de verdad en aquello de que «la historia la escriben los ganadores», también gana quien «es recordado y deja unos valores», como Peset. Por último, Morera apeló a la necesidad de legislar para «acabar con la impunidad de aquellos que exaltan el fascismo y comenzar un camino hacia la recuperación».