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El veto a las fotos de los hijos en las redes sociales gana fuerza en los divorcios

La protección de la imagen es un tema de patria potestad que se ha de consensuar entre ambos

El alcance de las publicaciones es también un aspecto a valorar para ejecutar la prohibición. | FRANCISCO CALABUIG

Las redes sociales son las nuevas plazas. Un punto de encuentro donde compartir momentos de la vida personal y profesional. En este escenario virtual, en el que se mueven como peces en el agua los jóvenes, también están cada vez más presentes los padres y las madres que al tener hijos quieren mostrar al mundo a sus pequeños. Si ambos progenitores están de acuerdo no hay ningún problema. Sin embargo, si uno de los dos no quiere que la imagen de sus hijos se publiquen en redes sociales, el asunto se complica. Sobre todo en procesos de divorcio.

«Cada vez es más frecuente ver cláusulas que aluden a este tema en casos de separaciones de mutuo acuerdo». Habla Carolina Torremocha, abogada de familia en València, quien apunta que hay clientes que tras acordar un veto a esta exposición del menor, presentan requerimientos al juez si la otra parte de la pareja no cumple con lo acordado para cesar la actividad . «Es un elemento conflictivo, cada vez más», detalla. «No era habitual incluir este tipo de cláusulas en los divorcios, pero ahora en redes estamos todos y es difícil borrar las huellas del contenido que se lanza a la nube»,dice.

Por su parte, Aida Casanova, también letrada de familia en el «cap i casal», cuenta que la protección de la imagen de los menores es una cuestión que se enmarca dentro de la patria potestad y por lo tanto «publicar fotos o no tiene que ser una decisión consensuada por las dos partes», explica, algo que no siempre los padres conocen. En el caso de que los hijos tengan más de 14 años, ya es el menor quien tiene que dar el consentimiento para aparecer en las redes de sus padres.

Aunque el veto a las publicaciones con imágenes de los menores no es todavía una cláusula que se incluya con frecuencia en los convenios de divorcios de mutuo acuerdo— pues es un proceso en el que la custodia o las visitas son las protagonistas— Casanova reconoce que desde hace unos cinco años, ella pregunta a sus clientes si quieren incluir esta medida en el documento, pues entiende que es una realidad cada vez más generalizada.

Pero todo depende de las familias y cómo acuerden los distintos puntos. Cada caso es único. «Hay veces que los dos exponen a sus hijos y otras que no quieren incluir este veto porque se llevan bien y saben que los dos lo harán de forma responsable».

En cambio, quien está inmerso en un proceso contencioso (sin acuerdo mutuo) «tendrá que explicitar si quiere que ese sea un punto a tratar». Casanova insiste en que «hay que valorar cada caso, así como el alcance de las publicaciones y ver que estas no dañen el bienestar del menor». Lo que está claro, tal como reflejan las letradas es que las redes sociales han venido para quedarse: «hace unos años ni me planteaba este tema y cada vez lo tengo más en cuenta al redactar convenios».

María conoce bien estos procesos de divorcio y qué conllevan. Está separada, tiene dos hijos y trabaja a través de las redes sociales. Cuenta con más de 11.000 seguidores—aunque insiste en que al tener el perfil privado elige quien le sigue y quien no— y comparte con ellos su vida y la de sus hijos. En su caso, tanto ella como su expareja están de acuerdo en publicar fotografías y vídeos de los pequeños en las redes sociales. «Acordamos que sí, que no hay problema en que salgan, siempre y cuando ellos quieran salir», cuenta a Levante-EMV. «Muestro mi día a día, no solo por ocio, sino también es parte de mi trabajo y mis niños son una gran parte de mi vida». «Tengo dos nenes, los saco siempre pensando también en su bienestar», dice. En este sentido, María matiza que no comparte datos personales como el lugar donde vive o a qué colegio van los pequeños ni tampoco momentos de la intimidad de sus dos hijos.

Con todo, también relata que los dos han crecido con las tecnologías y que incluso le han enseñado a ella a usarlas. «Hoy en día todo la actualidad está en internet, ellos mismos utilizan estas plataformas para relacionarse y están de acuerdo en que yo comparta momentos con ellos, si algún día no quieren, dejaré de hacerlo», razona María.

Al mismo tiempo, ejemplifica con que el mayor ya no está interesado en aparecer tanto en Instagram, por lo que ella ya no publica contenido para «respetar, ante todo, lo que ellos quieran».

En su caso, el divorcio no supuso ningún conflicto en este aspecto, el consenso necesario vino sin trabas en el proceso de separación de esta familia.

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