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A la búsqueda de un nuevo espacio en el centroderecha alejado del PP y Ciudadanos

Demòcrates Valencians sondea alianzas electorales con un discurso que conjuga liberalismo con la defensa del cordón sanitario a Vox y la lengua propia

Imagen de la última Junta General de Demòcrates Valencians, celebrada en Alzira.  | LEVANTE-EMV

Imagen de la última Junta General de Demòcrates Valencians, celebrada en Alzira. | LEVANTE-EMV

Se definen como valencianistas de centro, liberales y moderados. Un partido de estricta obediencia valenciana que, alejado de sucursalismos mesetarios y de regionalismos anticuados, quiere mirarse en el espejo del PNV y de las formaciones liberales y verdes europeas.

En un momento de la partida de ajedrez en el que Vox está consolidando su presencia institucional mientras Ciudadanos se descompone y el PP se acerca a posiciones más conservadoras, Demòcrates Valencians (DV) pugna por abrir un nuevo espacio huérfano en las instituciones, enarbolando un discurso «centrado y centrista» que va en buena medida dirigido al empresariado autóctono, que se aleja de las tesis populares y naranjas, que apuesta por imponer un cordón sanitario a la ultraderecha y que reivindica la lengua y la cultura propias frente a las «políticas de odio y persecución» reflejadas en polémicas como la querella a una profesora alicantina por una circular en valenciano.

El proyecto surgió en 2013 y, aunque su implantación es modesta (concentrada sobre todo en las comarcas centrales), ha ido sumando a la causa a antiguos cargos y militantes del Bloc, PP, PSPV y Unió Valenciana, junto a empresarios como Càndid Penalba, Roger Mira o Eugeni Senent. En mayo, DV decidió comenzar a pulsar posibles alianzas electorales en el arco parlamentario, ante la necesidad de articular una contestación desde el valencianismo «moderado y pragmático» al auge de Vox -un partido que tachan de «antivalenciano»- pero también al progresivo proceso de difuminación del centro y a las cruzadas del PP y Cs contra el plurilingüismo.

«Estamos hartos de ver cómo la derecha crea malestar y enfrentamiento social para seguir instalada cómodamente en su discurso identitario de banderas y etiquetas», resume Tomàs Ferrandis, portavoz de Demòcrates Valencians, docente y alcalde de Xeresa entre 2007 y 2019, que ha recalado en la formación tras dos décadas afiliado al Bloc.

Él se define como socioliberal y próximo al centro, en ningún caso conservador. Aunque el espectro de sensibilidades en DV es amplio, el valencianismo es un hilo conductor. Su responsable de organización es el ex del PP Lluís Bertomeu. También se ha involucrado el abogado y exdiputado de Unió Valenciana Fermín Artagoitia. «Hay partidos que en plena pandemia se dedican a recoger firmas para que alguien siga en la cárcel y de ahí no comemos», ataca Ferrandis. El foco ahora, sostiene, debería estar puesto en la agenda valenciana: los fondos de Bruselas, la infrafinanciación autonómica, el corredor mediterráneo, la mejora de la industralización, la economía circular... «El empresariado valenciano ha de abrir los ojos y darse cuenta de que la obsesión por las batallas identitarias y arcaicas solo encienden al personal», enfatiza el exalcalde.

Lazos con partidos periféricos

DV ha estrechado lazos con el PdCat o el PI-Proposta per les Illes Balears y se unió al PNV y Coalición Canaria en una plataforma que concurrió a las últimas elecciones europeas. La formación se asienta dentro de una larga tradición de partidos valencianistas de centroderecha herederos de la Renaixença que nunca han terminado de arraigar.

«Miramos al futuro con optimismo. Hace pocos años nadie pensaba que el comunismo llegaría a la fuerza de Podemos o que el centro y la ultraderecha resucitarían», observa Ferrandis. Por ahora, Demòcrates mantiene abierta la puerta al diálogo y al entendimiento para sumar fuerzas y llegar a acuerdos con otros proyectos y formaciones, tanto a escala local como autonómica.

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