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Álvaro Castellanos

"La pandemia ha cambiado la visión pesimista de las UCI"

El jefe de servicio del Hospital La Fe de València se muestra optimista de cara a la evolución de la pandemia y confía en que «en otoño habrá muy pocos enfermos de covid» en camas de críticos

Álvaro Castellanos, jefe de medicina intensiva del Hospital de La Fe de València. | F. CALABUIG

Álvaro Castellanos, jefe de medicina intensiva del Hospital de La Fe de València. | F. CALABUIG

Nunca antes se había informado tanto sobre su nivel de ocupación. Las UCI han sido uno de los termómetros de la pandemia y los intensivistas, los profesionales que trabajan habitualmente en ellas y han llevado el peso en sus intervenciones, se han convertido en el mercurio que se expande y contrae con cada subida y bajada. Al pie de las camas en las que la vida se medía en líneas y pantallas. Álvaro Castellanos ha sido uno de ellos. Jefe del servicio de Medicina Intensiva del Hospital La Fe, asume ahora por un periodo de dos años como presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva.

¿En qué situación se encuentran las UCI?

Ahora mismo rozamos la treintena de pacientes ingresados en todas las unidades de cuidados intensivos de la Comunitat Valenciana,es una situación muy favorable comparada a la que teníamos en febrero. Además, se mantienen estables desde hace varias semanas o sea que en principio estamos en una situación de tranquilidad y optimismo. Aunque todavía quedan. Sabemos que son pacientes con estancias bastante largas, pero lo más importante es que el número de ingresos es pequeño y que se ha reducido sustancialmente gracias a la vacunación.

¿Se ha pasado ya el peor momento?

Lo que estamos viendo es que las vacunas están resultando muy eficaces. Se ha reducido significativamente el número de infectados, hospitalarios, de ingreso a UCI... Es decir, los resultados están siendo muy buenos. Además parece que las vacunas, todas ellas cubren adecuadamente las nuevas cepas que están surgiendo con lo cual la esperanza es que pasemos un buen verano y, sobre todo, un buen otoño. De todas maneras todavía quedan muchas personas sin vacunar y hay que seguir tomando precauciones.

¿Ha cambiado el perfil?

Estamos viendo pacientes algo más jóvenes. Si en las olas anteriores la edad media estuvo en torno a los 64, ahora está en torno a los 60. Por su parte, el perfil de riesgo de sufrir un covid grave sigue siendo el de un paciente hipertenso, obeso y diabético.

¿A qué nivel real de ocupación se llegó en las UCI? El cálculo del ministerio era sobre el total de camas posibles y no sobre el real.

En la mayoría de los hospitales fue por encima del 100 %, en torno al 120-130 % en muchos casos por lo que hubo que habilitar otras áreas. Las UCI se extendieron a quirófanos, a algunas áreas diáfanas como gimnasios de rehabilitación... La contabilidad que hacían desde el ministerio era considerando todas aquellas camas que pueden utilizarse para hacer UCI, pero esas no tienen la dotación de personal entrenado de una UCI. Sí que están los espacios, pero ofrecer los cuidados intensivos de calidad necesita personal. Por otra parte, creo que en la Comunitat Valenciana hemos afrontado el reto razonablemente bien, nos hemos adaptado a las circunstancias.

¿Qué se ha aprendido desde estas unidades de críticos?

Hemos aprendido muchísimo: la importancia de la anticipación, de la preparación, de una buena organización, del trabajo en equipo, de la colaboración con otros especialistas... Creo que también hemos visto que el sistema tiene una capacidad de adaptación y una flexibilidad y que el profesionalismo juega un papel esencial.

¿Podría quedarse algo en el futuro inmediato?

Ha habido ampliaciones de cama en torno a un 25 y un 30 % y creo que sería importante mantenerlas allí donde sean necesarias. Hay muchos hospitales en los que las UCI están trabajando con niveles de ocupación elevados, por encima del 80 %, y esa ocupación tan elevada puede influir en la seguridad del paciente. Siempre hay que tener camas libres para afrontar cualquier contingencia. Ahora lo importante es mantener el personal asignado a esas ampliaciones y aprovechar la coyuntura para estratificar la asistencia en los hospitales dependiendo de los pacientes.

¿A qué se refiere?

Creo que es una buena oportunidad fomentar las Unidades de Cuidados Intermedios y los Sistemas de Respuesta Rápida o Servicios Extendidos de Cuidados Intensivos. Los Intermedios requieren una vigilancia estrecha porque potencialmente pueden empeorar, pero con menor carga asistencial y la ratio de personal es mucho más baja y luego a los Sistemas de Respuesta Rápida servirían para una intervención rápida en caso de deterioro. Creo que este sistema es un dispositivo de seguridad para el paciente, que mejora su calidad asistencial y ahora es una oportunidad para implantarlo.

¿Ha cambiado la visión de la sociedad hacia las UCI?

Creo que debido a la pandemia nos hemos dado a conocer. La población ahora sabe quién somos los intensivistas, cuál es nuestro trabajo y cuáles son nuestros resultados. Nuestro lema es que la UVI da vida. La mortalidad habitual de las Unidades de Cuidados Intensivos está en torno a un 10-15 %, la supervivencia es casi del 90 %; la enfermedad covid es más grave y está en torno al 30 % de mortalidad, pero son pacientes que si no fueran tratados en un ambiente muy tecnológico para ayudar a sus funciones orgánicas y con personal muy bien entrenado, fallecerían. Creo que ha cambiado la visión pesimista que tenía la gente de lo que significaba ingresar en una UCI, nos gustaría que se pensase que si se ingresa en una UCI es porque se tiene un problema serio, pero que tienes muchas probabilidades de salir adelante.

¿Cuál es la labor actual a corto plazo?

Vamos a continuar nuestra actividad, pacientes que dejaron de venir ahora están viniendo como siempre. Seguimos teniendo índices de ocupación bastante elevados, estamos al 80 % en La Fe, y además hay una lista de espera quirúrgica que atender y que en algunos casos requiere ingresos en UCI.

Y desde la Sociedad, ¿en qué líneas se quiere mejorar las UCI?

Vamos a seguir avanzando en temas de seguridad, de mayor automatización, de más formación para el personal, en investigación y también en el manejo de grandes bases de datos para generar modelos predictivos. Y sobre todo, UCI flexibles, que sean capaces de aumentar su capacidad asistencial cuando sean necesarios así como destacar el compromiso de los intensivistas y sus estructuras con el hospital.

¿Cuándo se podría esperar dejar atrás la covid en las UCI?

Algunas UCI ya se han vaciado completamente de pacientes covid, pero es difícil. Está claro que la pandemia está en vías de control, aunque hay algunas incógnitas sobre cómo podrían afectar las variantes, que de momento están cubiertas por las vacunas; y la duración de la inmunidad. Posiblemente en otoño habrá muy pocos enfermos con covid en las UCI, no digo que desaparezcan totalmente, pero sí con cifras muy residuales. No solo porque haya periodos largos, sino porque puede haber nuevos casos, nosotros seguimos ingresando, aunque con números muy bajos.

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