«Flexibilizar». Es el verbo utilizado por la consellera de Sanidad, Ana Barceló, para desgranar la propuesta de la Comunitat Valenciana en torno al uso de las mascarillas. La acción va encaminada a permitir una desescalada en espacios exteriores que, de momento, topa con la ley estatal 2/2021 del 29 de marzo. En esta está «toda la regulación sobre las mascarillas» y se señala la obligatoriedad de su uso sin excepciones como la distancia de seguridad.

A partir de esta, las autonomías solo pueden adaptarse con algunas exenciones como la del deporte individual o la del tiempo de espera después del baño. Si algo ha quedado claro en las últimas jornadas es que desde la Comunitat Valenciana se quiere eliminar la obligatoriedad del cubrebocas en los espacios naturales como la playa o la montaña, aunque para ello la gran barrera es el texto aprobado en el Congreso.

«Es momento de proponer que empecemos a estudiar cómo flexibilizar una norma que es muy rígida», indicó Barceló, quien insistió en que esa sería la defensa que haría en el Consejo Interterritorial que reúne a autonomías y al Ministerio de Sanidad. La propuesta, en realidad, va más allá de la idea de eliminar el uso en unos determinados entornos, sino que tiene como trasfondo conseguir recuperar parte de la soberanía sobre el uso de esta prenda y poder hacer cambios sobre esta de manera menos encorsetada.

«Queremos tener una herramienta para tomar decisiones», dijo Barceló, quien insistió en que una ley «no se puede estar cambiando constantemente», por lo que aseguró que era necesario tener «otro instrumento para flexibilizar» el uso de las mascarillas. La adaptación solicitada no sería solo a nivel general, levantando o no el veto al uso del cubrebocas en determinadas circunstancias, sino que permitiría a cada autonomía, «según su ritmo de vacunación y su incidencia», acogerse a una regulación u otra como otras medidas.

En este sentido, Barceló mencionó la posibilidad de establecer «una especie de semáforo» para señalar cómo ser «más o menos flexibles», pero teniendo «ciertas reglas generales de cuándo prescindir de su uso». Así, indicó que «cada uno tiene su situación» y que esta varía en función del momento epidemiológico, pero también de su propia orografía. «Es distinto para las comunidades del litoral que tenemos la playa como una actividad donde es muy difícil llevar la mascarilla», reseñó.

Con esta propuesta, la consellera de Sanidad insistió en que desde la Comunitat Valenciana «no se está pensando exclusivamente en la Comunitat Valenciana sino que es en general» para que se estudie «cómo podríamos abordar el levantamiento de esta medida con todas las cautelas, pensando que esta pandemia no ha finalizado».

De hecho, desde el Consell siguen defendiendo que su petición de desescalada en cuanto a las mascarillas no es levantar la obligatoriedad de su uso en las calles (un punto al que sí que llegan algunos expertos) sino «solo en terminados espacios», entre los que se incluye la playa. La imagen que se proyectaría de la arena frente al mar libre de mascarillas se considera un buen reclamo turístico como ejemplo de ser ya un lugar seguro frente a la covid.

«Reconociendo que esta medida ha sido y es fundamental para impedir la transmisión del virus y poder socializar, pensamos que ahora dependiendo del ritmo de vacunación y de la situación de incidencia podemos tener una norma que pueda flexibilizar la ley», sentenció la consellera.

«Hay que ser muy prudentes»

Prácticamente en la misma línea, el president de la Generalitat, Ximo Puig, pidió que la obligatoriedad de la mascarilla se retire de forma tranquila y, si es posible, con acuerdo en el Consejo Interterritorial de Salud, y se tomen decisiones «sensatas y con sentido común». Puig dijo que todos «tenemos muchas ganas» de poder eliminar la mascarilla de la obligatoriedad de la rutina, pero tiene que ser «en el momento oportuno» porque no solo es una protección contra el coronavirus sino también «un símbolo de que aún estamos en pandemia».

«Hay que ser muy prudentes, los jóvenes tienen menos protección porque todavía no están vacunados, y hay que dar pasos seguros» que irían en primer lugar por levantar la obligatoriedad en espacios al aire libre, como playas y bosques. En cualquier caso, afirmó, no debe abrirse «un debate que acabe siendo un barullo, un ruido, y que los ciudadanos no sepan muy bien a qué atenerse».