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"No puedo elegir a qué hora respirar, necesito electricidad todo el día"

Enfermos que dependen de la ventilación mecánica advierten de que las nuevas tarifas de la luz supondrán un aumento de unos 50 euros más al mes

Dolores Machí respira las 24 horas a través de un aparato mecánico, pues sus pulmones no tienen capacidad de autonomía. | FERNANDO BUSTAMANTE

Dolores Machí respira las 24 horas a través de un aparato mecánico, pues sus pulmones no tienen capacidad de autonomía. | FERNANDO BUSTAMANTE

«Yo no puedo elegir cuándo respirar, necesito tener la máquina las 24 horas». Habla Dolores Machí, que tiene 61 años y sufre la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una patología que limita la capacidad de respiración y le impide aspirar y espirar de manera autónoma. Necesita electricidad. Y la requiere todo el día.

Víctor Lagoa acaba el día con una sesión de tres horas de diálisis para depurar su riñón. | M. ÁNGEL MONTESINOS

El precio de la luz superó ayer la cota de los 94 euros por megavatio hora (MWh), un nivel que solo había alcanzado en enero en pleno temporal por la borrasca Filomena. Valores máximos que coinciden con el primer mes en el que se han instaurado los tramos horarios en la tarifa eléctrica. Así, los costes y cargos son diferentes entre periodos, tanto de potencia como de energía.

Unas primeras semanas que tendrán su reflejo cuando llegue a los hogares valencianos la próxima factura de la luz, que, como se recoge en la regulación, variará en función de si se decide poner la lavadora en las horas «valle» (las más baratas) o si se utiliza en las «punta», cuando su coste alcanza el techo.

Una elección que no parece tan obvia. Sobre todo para quienes no respiran de forma espontánea. Es el caso de Dolores, que desde 2019 depende de la ventilación mecánica para respirar. «Tengo EPOC por fumar. Tres cajetillas al día. Al principio podía ir tirando y aunque ya no trabajaba (era auxiliar de enfermería), tenía mi marcha». Pero en 2019, Dolores cogió una bacteria, ingresó en el hospital y estuvo dos semanas intubada y sedada. «A partir de entonces tengo respiración asistida», cuenta.

Paga alrededor de 160 euros al mes en electricidad, a pesar de la ayuda que recibe por su enfermedad. Sin embargo, no sabe cuánto abonará a partir de ahora con la implantación de los tramos horarios . Pero es que, como advierten desde la asociación de pacientes de EPOC, «la humedad en la costa complica el funcionamiento del pulmón y el aire acondicionado ayuda a respirar con lo que se siguen sumando euros para tener un mínimo de calidad de vida». Así, unas 16 horas de oxígeno al día para un enfermo supone un incremento en la factura de unos 600 euros al año, entre 30 y 50 al mes más, según la entidad.

A quien también ha trastocado la vida este «invento de los horarios» —como él dice— es a Víctor Lagoa, un valenciano de 43 años quien sufre nefritis crónica y ha de hacer diálisis tres horas al día. Se conecta a la máquina que depura su riñón de 19 a 22 horas. La golden hour de la luz.

Diálisis en hora «punta»

«Nos va a fastidiar bastante en el tema monetario», admite. Aunque también recibe una ayuda, considera que debería ser más elevada. «Si suben el precio, que incrementen la subvención». «Si veo que la factura aumenta mucho tendré que cambiar mis hábitos».

Y le ha costado. Su vida cambió en 2016, cuando fue diagnosticado. Dejó de trabajar y reestructuró su día a día. «Por las mañanas limpio la casa, voy a comprar o al gimnasio y la tarde la dedico a la diálisis y a descansar, me canso muchísimo, los que lo sufrimos lo sabemos», lamenta Víctor. «No hay opción de enchufar la máquina o no hacerlo. La diálisis te mantiene vivo. Hace el trabajo del riñón».

Víctor espera un trasplante desde hace cuatro años y tiene esperanza de que a partir de ahora se agilice el proceso. Mientras tanto, espera con incertidumbre la siguiente factura de la luz para plantearse cambiar sus horarios y ahorrarse un aumento que calcula que oscilará «entre los 20 y 30 euros» y que no ayuda a la economía familiar.

Juan Antonio Benítez, por su parte, padece Fibrosis Quística, una enfermedad hereditaria y degenerativa que causa daños a los pulmones, entre otros órganos. En su caso, la respiración asistida hace su función por la noche, para dormir, pues al conciliar el sueño su cuerpo deja de aspirar.

Reivindica la energía como un «medicamento» más que debería estar cubierto por la Seguridad Social para quienes padecen de pulmón. «Es el recurso que tenemos para respirar bien, si no podemos pagarlo, ¿qué hacemos?», se pregunta.

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