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Las Hoces del Cabriel y Sinarcas se examinan para acoger al lince

La zona fronteriza entre Cuenca y la Comunitat Valenciana, y el paraje de Lavajos en Sinarcas reúnen las mejores condiciones para la reintroducción de una de las especies más amenazadas

Ejemplar de lince ibérico. leante-emv

La Comunitat Valenciana cuenta con dos zonas «potencialmente buenas» para convertirse en uno de los futuros hábitat para reintroducir al lince ibérico en nuestro territorio. El equipo de investigación Saigas del área de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera  (CEU UCH), que desarrolla proyecto ViaLynx, cree que las Hoces del Cabriel y los Lavajos de Sinarcas cumplen, a priori, con las condiciones idóneas para que pueda sobrevivir este felino en peligro de extinción. Además otro espacio natural limítrofe, el de la Sierra del Mugrón de Albacete, también cumpliría con los criterios que marca Iberlince, el programa Life la recuperación de la distribución histórica del lince ibérico en España y Portugal.

«Tenemos esperanzas de que dos o tres zonas sean potencialmente buenas, pero sin hacer el censo es muy difícil aventurarse», explica Jesús Cardells, investigador principal de Saigas y docente del CEU-UCH. «El criterio fundamental para Iberlince es el conejo, es decir, que haya comida para los linces», señala Cardells, que considera que las Hoces del Cabriel y Sinarcas cumplen con esta premisa. «Tenemos nuestras dudas en la Muela de Cortes. Sabemos que hay mucho conejo en la zona según la estadística que lleva conselleria, pero usan otra metodología y deberemos comprobarlo sobre el terreno», asegura.

El programa europeo Life Eurolarge Carnivores estableció que para garantizar la continuidad de la especie del lince ibérico y no caer en la endogamia, este mamímero debía expandirse a ocho nuevas zonas en la península.

Para que una zona sea considerada apta para albergar al lince ibérico tiene que disponer de un área mínima protegida de 10.000 hectáreas y contar con el alimento suficiente: como mínimo, un conejo por hectárea en época de mínimos.

También que las infraestructuras existentes, como las carreteras o vías ferroviarias, no supongan un peligro para la integridad de los linces. Precisamente esta circunstancia es la que ha descartado zonas como Nàquera, Serra o Estivella para su reintroducción, porque hay un gran número de edificaciones en el monte «y un elevado tránsito en las carreteras», aclara Cardells. También por ejemplo se ha desestimado Marines por la próxima zona de tiro del Ejército.

El conejo es su principal alimento

Es importante para el lince que no existan amenazas sanitarias para ellos o para sus presas, como los conejos que son su principal fuente de alimentación. «El lince comenzó a estar en peligro de extinción cuando se produjo la epidemia de la mixomatosis. Si se acaban los conejos, se acaban los linces, aunque ahora se sabe que también se alimentan de crías de corzos», señala el investigador del CEU-UCH.

El proyecto arrancó este año sorteando las restricciones de la pandemia y en total 13 personas están involucradas de forma directa en el CEU-UCH y además se va a contar con la ayuda de 96 voluntarios «que son muy importantes para la labor que hacemos». «Realizamos prospecciones, buscando zonas adecuadas para el lince, y es un proceso larguísimo de no menos de 60 meses», asegura Jesús Cardells.

De las ocho zonas que tienen asignadas en la Comunitat Valenciana, Cuenca y Albacete, el grupo de investigación espera quedarse «con dos o tres» finalistas. De momento han descartado el parque natural del Penyagolosa. «Aunque no hemos elaborado el informe, no hay conejos», concreta Cardells. Y tampoco es óptima la Sierra de Espadán. «Ya sabíamos que es una zona muy cubierta de vegetación y el conejo necesita un hábitat de cultivo y monte, lo que se llama un ecotono, es decir, donde se produce el cambio de ecosistema», explica.

La próximas zona donde se van a realizar prospecciones es en Altura, donde el próximo día 8 hay una reunión informativa y junto al ayuntamiento buscarán voluntarios. Cardells asegura que si alguna localidad tuviera la suerte de estar junto a un hábitat óptimo, «sería un gran impulso económico para la zona, porque el ecoturismo es un gran atractivo y además es un turismo respetuoso con el medio ambiente» considera el profesor del CEU-UCH. «Creo que este proyecto puede ayudar a luchar también contra la despoblación», afirma el responsable del proyecto.

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