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La C. Valenciana almacena dióxido de carbono por valor de 11.686 millones

La dirección de Política Territorial y Paisaje presenta la cartografía de las existencias de CO2 que servirá para analizar el impacto de las actuaciones

Imagen del Bosque de la Vallesa, en Valencia

Imagen del Bosque de la Vallesa, en Valencia

La Comunitat Valenciana acumula 237,3 millones de toneladas de CO2 en la vegetación de los ecosistemas forestales y agrícolas que supondrían 11.686 millones de euros en el mercado de emisiones a futuros gracias al efecto sumidero de la contaminación de las comarcas de interior con mas zonas boscosas.

Una cifra que supone que los valencianos respiran aire puro gracias a las agrupaciones boscosas de Els Ports, l’Alt Maestrat, las sierras del Toro y Espadán, las zonas boscosas de Requena-Utiel o las de las sierras de Aitana y la Serrella en Alicante, entre otras.

Unas cifras que se dieron ayer a conocer en la «Cartografía de las existencias de CO2 » presentada por la directora general de Política Territorial y Paisaje, Rosa Pardo, junto a la directora general de Cambio Climático, Celsa Monrós, el director del Institut Cartogràfic Valencià (ICV), Xavi Navarro, y los responsables del Instituto ITACA de la Universitat Politècnica de València (UPV) que han calculado los datos que han servido de base para la cartografía.

La cartografía del almacenaje del dióxido de carbono acumulado por la cobertura vegetal de la Comunitat Valenciana servirá «de utilidad para la gestión del territorio y para el desarrollo de políticas ambientales y sectoriales convergentes, que han de garantizar la preservación de los espacios de mayor acumulación de este carbono», destaca la directora general de Política Territorial Rosa Pardo. Y también «permitirá una cuantificación precisa por los cambios de uso del suelo» para «conseguir una mayor resiliencia del territorio», destacó Rosa Pardo durante la presentación de la cartografía especializada en un acto celebrado en la Ciudad Administrativa Nou d’Octubre.

El conseller de Política Territorial, Arcadi España, intervino en la jornada mediante un mensaje grabado en el que destacó que «lo que no se conoce no se valora» por lo que la cartografía de las existencias de CO2 pone en valor la «gran contribución del mundo rural y las zonas de interior».

Supone el 10 % del PIB

Pardo también destacó que el almacenaje de CO2 acumulado en la vegetación (forestal, agrícola y zonas verdes) «no suele tener cuantificación económica, pero si calculamos el precio de la tonelada de CO2 que en el mercado a futuro estaba valorado en euros por tonelada, el CO2 acumulado en la vegetación valenciana tiene un potencial valor de 11.686 millones de euros, lo que supone el 10 % del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunitat Valenciana». El turismo representa el 15 % del PIB, para hacer una idea del potencial que atesoran las masas forestales y las zonas agrícolas en la Comunitat Valenciana.

Otro dato curioso incluido en esta cartografía es el almacenaje de carbono que suponen los cultivos de cítricos que acumulan el 26 % de las toneladas de CO2, que son las emisiones anuales que genera la Comunitat Valenciana. Medidas que podrán servir cuando se quiera evaluar el impacto que podrá tener la implantación sobre el territorio de «un nuevo sector industrial, residencial o una planta fotovoltaica», destacó Rosa Pardo.

La cartografía, una vez aprobada, estará disponible en el Visor Cartogràfic de la Generalitat (https://visor.gva.es/visor), «y será descargable para facilitar su aplicación en la tramitación de todos los planes y proyectos que administraciones y particulares puedan llevar a cavo para evaluar su impacto en términos del balance de carbono. Por último, el catedrático de la Politècnica y director del Grupo de Tecnologías de la Información y Comunicación contra el cambio Climático (ICTvsCC de Itaca) que ha elaborado los datos para la redacción de la cartografía reivindicó la necesidad de avanzar para crear un «sistema de información territorial de emisiones» para permitir una gestión de las emisiones tanto a nivel «territorial como sectorial para saber quién emite, cuando, las acciones de mitigación a tomar y controlar que sean eficientes».

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