El Colegio de Enfermería de València celebra las elecciones para conformar el nuevo equipo de gobierno el próximo domingo. María Ramírez y Laura Almudéver se disputarán la jefatura del órgano, por primera vez después de veinte años sin celebrar comicios y tras la renuncia del actual presidente durante dos décadas, Juan José Tirado.

Después de un mes de campaña electoral y a las puertas del día de la votación, María Ramírez ha emitido un comunicado por redes sociales en el que informa que se ha enviado un correo electrónico al colegio para que permitan la entrada de público además de la persona interventora de cada candidatura que ha de estar presente.

«Mirándonos en el espejo de los comicios celebrados hace un par de semanas al Consejo General de Enfermería, en ámbito estatal, y para cumplir con la transparencia que desde el colegio querían dar a este proceso electoral», explicaba ayer a Levante-EMV, María Ramírez, una de las candidatas, «creo que es buena idea dejar entrar a un número concreto de personas de cada candidatura como público para supervisar el proceso y que sea lo más transparente posible», detallaba a este diario. Por su parte, Laura Almudéver, defendió ayer que la transparencia «ya va existir con la figura del interventor, que son quienes velan por un proceso transparente». En este sentido, la candidata apuntó que «aplica el estatuto a ‘rajatabla’ y no podemos salir del marco legal. Vamos a estar en igualdad de condiciones en todo momento y no vemos que tenga que haber más personas», detalló a este periódico.

El protoloco covid, añadió Almudéver «marca que el aforo máximo es de treinta personas. Con todo, durante el escrutinio podrán estar presentes algunos miembros de las candidaturas.».

Ecologistas en Acción (EA) presentó ayer la campaña de voluntariado «Rastros en la arena», destinada a «localizar y proteger» los nidos de tortugas marinas situados en las playas del Mediterráneo de la península ibérica especialmente en los meses de verano.

La organización solicitó ayuda «a cualquier persona que quiera colaborar» para que recorra las orillas de las playas al amanecer en busca de señales que las tortugas hayan dejado en la arena, señaló EA en un comunicado. En caso de encontrar el rastro del paso de alguna tortuga, los voluntarios, que pueden ir «en solitario o en grupo», deberán notificar el hallazgo llamando al 112 para que los técnicos de cada zona «tomen las medidas de protección del nido».

La campaña pretende alertar de que muchas tortugas, que son «madres primerizas» o que anidan en nuevas playas, realizan sus nidos en lugares «poco propicios», demasiado cerca de la orilla, muy próximos de la superficie o muy transitados por maquinaria pesada que limpia las playas, por lo que se requiere la acción de los voluntarios para localizarlos «de inmediato» y avisar a los técnicos.

Esta campaña tiene especial relevancia durante los meses de verano, periodo del año en el que las tortugas marinas realizan el desove en las playas aprovechando la oscuridad de la noche. Una vez depositados los huevos, cuyo tiempo de incubación asciende a aproximadamente dos meses, las madres vuelven al mar. Sin embargo, cuando amanece y comienzan a llegar las personas a la playa, las huellas dejadas por las madres desaparecen, lo que puede desorientar «y poner en riesgo a las crías», alertaron desde la ONG.

La semana pasada una tortuga boba depositó 147 huevos en su nido en Calafell (Tarragona), «marcando el inicio de la temporada de anidación de estas tortugas marinas en las costas del mediterráneo español».

En 2020, la organización registró 27 puestas e intentos de nidificación en las costas del mediterráneo español, «una cifra que va en ascenso desde 2001».

Esta campaña de voluntariado se suma a otros programas vigentes de divulgación, sensibilización y conservación de las tortugas marinas en otros lugares de España. Entre esos otros proyectos se encuentra, por ejemplo, el valenciano «Alerta tortuga».