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Arroceros por un día

La D.O. Arroz de València organiza visitas de turismo activo a los campos arroceros de la Albufera para conocer el proceso de cultivo del cereal

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Turismo arrocero: así se puede conocer cómo se planta el cereal en l'Albufera Chema Peña

Si uno es muy sibarita, al saborear una paella cocinada con arroz de la variedad Albufera, comprobará que el grano absorbe bien el sabor, es cremoso en la superficie, mantiene bien la firmeza del grano y resiste bien el reposo. Porque, es algo obvio, cada arroz tiene su matiz -existen cerca de 10.000 variedades-. Dirigido a ese tipo de comensal que quiere saber las peculiaridades de cómo se cultiva lo que más tarde saboreará así como el producto en sí, el paisaje, la forma de vivir y la cultura que lo envuelve, D.O. Arroz de València ha puesto en marcha una iniciativa con la que pretende reivindicar y promover las tradiciones vinculadas a la tierra. También, por qué no, la actividad se puede plantear como toda una alternativa turística. Ayer, una treintena de personas participaron en el plan que se llevó a cabo en el campo de la trilladora del Tocayo, propiedad del Ayuntamiento de València.

Con el único requisito de vestir ropa cómoda y llevar sombrero o gorra, los participantes en la actividad pudieron conocer, y participar, en cómo se siembra y se recoge el arroz en los campos de la Albufera. Todo un plan didáctico, divertido y gratuito que permitió acercar a los participantes a un oficio que mantiene vivo a un ecosistema y a toda una sociedad, dentro de un entorno único.

La jornada se inició a a las 8:30 horas con un recorrido en barca, seguido de la recogida del plantel y su traslado hasta el campo de 4 hanegadas donde fueron trasplantados para que continúe su ciclo de crecimiento. Todo ello a solo 5 kilómetros de València.

«Lo más bonito -explica Santos Ruiz, gerente de la D.O. Arroz de València- ha sido ver cómo se establece una comunicación muy sincera entre los viejos agricultores, que plantaron a mano estos campos durante décadas, y los chavales jóvenes que hasta hoy no eran capaces de reconocer una planta de arroz».

Respecto a la tradición de la Plantá, Ruiz destaca que se trata de «una técnica ancestral», y que «antes de la llamada revolución verde, todos los campos se plantaban a mano. Para ello, era necesario preparar un plantel en zonas de huerta, y, cuando la planta alcanzaba unos veinte centímetros, se trasplantaba al campo definitivo. Hemos querido trasladar las garbas desde el campo de origen hasta el de destino en barca para emular la manera en que se hacía en aquellos años, cuando las albuferencas vertebraban la marjal».

La actividad, avanzan desde D.O. Arroz de València, variará según el ciclo del cultivo, así, si estos días girará alrededor de la plantación, luego se hará sobre el birbar- retirar a mano las malas hierbas-, el abonar y la siega.

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