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Morella, Requena y Ayora son los pulmones verdes valencianos

La cartografía de las existencias de CO2 de la Conselleria de Política Territorial determina cuánto carbono puede absorber cada municipio según su masa forestal, zonas agrícolas o verdes

Los laboratorios de la escuela cuentan con modelos reducidos de presas, como la de Cofrentes.

Los laboratorios de la escuela cuentan con modelos reducidos de presas, como la de Cofrentes. ED

Morella, Requena y Ayora son los tres términos municipales que pueden considerarse los tres primeros pulmones verdes de la Comunitat Valenciana, según recoge la «Cartografía de las existencias de CO2» presentada esta semana por la dirección general de Política Territorial y Paisaje, perteneciente a la Conselleria de Política Territorial que dirige el conseller Arcadi España.

Estos tres municipios son los que más millones de toneladas (Tn) de CO2 podrían acumular debido a los ecosistemas forestales y agrícolas de sus términos municipales: Morella y Requena alcanzan los 9 millones de toneladas de carbono. En en el caso de la capital de Els Ports 9.081.886 Tn, seguida muy de cerca por Requena que sería capaz de absorber 9.029.327 Tn. Ya a mayor distancia el municipio de Ayora podría acumular 4.604.174 toneladas, según la cartografía de la Conselleria de Política Territorial.

En el otro extremo de la tabla, ya que este cálculo se ha realizado para los 542 municipios valencianos se encuentran los términos municipales más pequeños con cifras minúsculas: Lloc Nou de la Corona (2 Tn), Emperador (22 Tn), Benetússer (44 Tn), Mislata (361 Tn), Tavernes Blanques (675 Tn) y Sedaví (1.476 TN), como muestra la infografía que ilustra esta información).

No obstante, Política Territorial advierte que «en el stock de carbono por municipios los datos están sesgados por la superficie municipal». Por ello encabezan esta clasificación dos municipios con grandes términos municipales como Morella y Requena. Pero «también son muy relevantes otros como Ares del Maestrat (2.347.129 Tn), Xodos  (1.046.271 Tn), Benafigos (613.409 Tn), Vistabella (3.349.106 Tn), El Toro (2.504.726 Tn), Venta del Moro (3.105.116 Tn), Villargordo del Cabriel (729.974 Tn), Utiel (2.140.736 Tn), Bicorp (2.043.536 Tn), Cortes de Pallás (2.437.504 Tn), Villena (2.206.502 Tn) e incluso Orihuela (3.042.990 Tn)», destacan desde la dirección general de Política Territorial y Paisaje. Además, en el litoral de la Comunitat Valenciana «tienen cierta significancia municipios como Alcalà de Xivert (1.416.888 Tn), Elx (1.386.419 Tn) y València (228.843 Tn), esta última ciudad por el protagonismo de la huerta».

Desde la dirección de Política Territorial y Paisaje destacan que es «importante, a la vista de los datos de la cartografía, la gran contribución del mundo rural y, especialmente, de los municipios y comarcas del interior de la Comunitat Valenciana a la provisión de este servicio, donde los bosques más complejos, maduros y compactos del interior son los que acumulan una mayor cantidad de este stock de carbono». De ahí que «su conservación y mejora debe ser un objetivo prioritario en las políticas de adaptación del territorio a los efectos del cambio climático, así como a de la puesta en marcha de medidas tendentes a su mitigación».

Los resultados analizados por comarcas «confirman la dicotomía litoral-interior». Las comarcas de Els Ports, la Serrania y Requena-Utiel son las que mayor capacidad de sumidero de CO2, tienen, seguidas a corta distancia por la comarca del Alto Mijares y el valle de Ayora por lo que «una vez más se pone en evidencia la importancia de los servicios ecosistémicos proporcionados por el mundo rural».

La cartografía del almacenaje del dióxido de carbono acumulado por la cobertura vegetal de la Comunitat Valenciana servirá «de utilidad para la gestión del territorio y para el desarrollo de políticas ambientales y sectoriales convergentes, que han de garantizar la preservación de los espacios de mayor acumulación de este carbono», destaca la directora general de Política Territorial Rosa Pardo. También «permitirá una cuantificación precisa por los cambios de uso del suelo» para «conseguir una mayor resiliencia del territorio», destaca Pardo.

Esta será de hecho el quid de la cuestión y la principal utilidad de la cartografía de almacenaje de CO2: medir el impacto que podrá tener la implantación sobre el territorio de un nuevo sector industrial, residencial o una planta fotovoltaica, según se explicó en la jornada. Y, en un futuro, cuando esté en vigor la ley de cambio climático plantearse la posibilidad de establecer compensaciones a los municipios o comarcas que, gracias a la conservación de sus pulmones verdes, ayudan a respirar al resto de la Comunitat Valenciana..

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