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La Acadèmia advierte del riesgo de mezclar política y filología

La posición del PPCV complica las relaciones con el ente normativo

Mazón saluda a José Luis Manglano en la reunión del martes en la sede de la RACV. | GERMAN CABALLERO

Mazón saluda a José Luis Manglano en la reunión del martes en la sede de la RACV. | GERMAN CABALLERO

La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) declinó ayer dar respuesta a las declaraciones del nuevo presidente del PPCV, Carlos Mazón, quien en su visita a la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) y Lo Rat Penat afirmó que el organismo normativo hace «demasiada política». Fuentes de la institución que preside Ramón Ferrer consultadas por este diario indicaron que justo por ser una institución lingüística y estatutaria con atribuciones sobre la normativa del valenciano no entra en disputa. Eso sí, advirtieron que, en cualquier caso, «no es bueno mezclar la filología con la política».

Los populares valencianos estrenan esa nueva etapa con la que pretenden llegar a la Generalitat removiendo el debate identitario. El primer acto de la agenda política de Mazón en València fue visitar las entidades culturales que no aceptan la unidad de la lengua ni la autoridad de la AVL, una cita en la que dejó clara la sintonía con las mismas. El primer conflicto con la AVL se produce tan solo un mes después de que Mazón mantuviera una reunión con los responsables del ente normativo en la Diputación de Alicante. La cita institucional, a instancias de la AVL, se desarrolló en un clima de normalidad. Sin embargo, la aspiración a esa normalidad se torció cuando, como informó este diario, de la ponencia política del XV Congreso Regional del PPCV celebrado este fin de semana cayó la referencia a la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que en un principio los populares incluyeron expresamente.

Mazón y su secretaria general, María José Català, han optado de nuevo por remover el debate de las señas de identidad y hacer un guiño al ‘blaverismo’ con la idea de atar electoralmente este sector, sobre todo en el cap i casal, donde Català aspira a ser alcaldesa. En su cita del martes, Mazón también se refirió a la ley de señas de identidad, la controvertida norma que aprobó el Consell de Alberto Fabra al final de su mandato. Esta ley, que fue derogada cuando el Botànic llegó a la Generalitat, contemplaba, entre otras cuestiones, la creación del Observatorio de las señas de identidad, donde estarían la Real Academia de Cultura Valenciana o Lo Rat Penat pero no la AVL ni el Consell Valencià de Cultura. El observatorio tenía encomendada la tarea de revisión de las subvenciones públicas que «atenten contra las señas de identidad».

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