«Estábamos sentados en un banco, muy cerca de donde está montada la feria, en los jardines del Túria, cuando el tipo surgió como de la nada. Se encaró con nosotros y empezó a insultarnos y a llamarnos ‘maricones de mierda’. Cuando mi amigo trató de calmarlo, le pegó el primer manotazo en la cara. Luego vino a por mí y del bofetón me tiró al suelo. Con el segundo puñetazo me rompió la nariz».

Este es, en resumen, el relato de esta nueva agresión homófoba en València, la segunda conocida en apenas cinco días, que realiza una de las víctimas, un hombre de 32 años, Rafael Parra, que sigue sin entender qué ha pasado. Y, sobre todo, por qué.

Rafael estaba con un joven, Iván, y dos amigos de este, sentados en un par de bancos de los jardines del Túria. Eran las dos de la madrugada del jueves. «Estaba hablando con Iván. Habíamos quedado un par de veces o tres, y aún estábamos conociéndonos. Nos besamos varias veces».

El atacante, «de unos 23 años», recuerda Iván, «surgió de repente. La zona tenía poca iluminación y no sabemos si es que no lo vimos llegar o si estaba escondido», espiándolos.

«Empezó a gritarnos frases como ‘¿qué hacéis?’, ‘en España los hombres no hacen estas cosas ‘, ‘¡que estáis en España, maricones de mierda!. Estaba muy alterado, pero no entendíamos qué quería». Lo que más les sorprendió es que «tenía acento árabe y aspecto magrebí».

Iván, que trabaja como educador, se levantó y fue hacia él «para intentar dialogar y calmarlo». No tuvo oportunidad. «Me dio un guantazo tremendo en la cara que dejó aturdido. Empecé a sangrar por la boca».

Antes de que pudiera reaccionar, «se fue a por Rafa y le siguió gritando frases como ‘¿qué estabais haciendo, eh?’, ‘¡que aquí esas cosas no se hacen!’, ‘¡iros de aquí, maricones!’.

En ese momento, «me dio un manotazo en la cara que me hizo caer de espaldas al suelo. Me levanté y fui a coger mi bicicleta, que la tenía al lado, porque me gano la vida como repartidor de comida y solo pensaba en que me la quería robar y que me iba a quedar sin mi medio de trabajo».

En ese instante, el desconocido «me dio un puñetazo en la cara que me rompió la nariz y empecé a sangrar muchísimo». El agresor «se fue rápidamente, sin que nos diéramos cuenta de hacia dónde». Los otros dos amigos también se fueron corriendo.

«Fue todo muy rápido. Todavía le estamos dando vueltas a cómo pudo pasar. Éramos cuatro...», se lamentan.

Cuando se quedaron solos, Iván recuerda que se acercó un grupo de chicos. «Al principio, incluso pensamos que era el mismo con más amigos, pero no, vinieron para ofrecernos su ayuda e incluso llamaron a la Policía». Tras una primera atención de los agentes, Rafael e Iván se fueron al hospital para recibir asistencia médica.

«Me dijo que es bueno denunciar»

El jueves por la noche, Rafa acudió a denunciar —Iván no pudo acompañarle por una cuestión médica— a la comisaría de Marítim de la Policía Nacional. «Me convenció un amigo, que me dijo que no debemos dejar que sigan pisoteando los derechos de las personas LGTBI, así que le hice caso. Lo mismo me dijo el policía que me cogió la denuncia, que era bueno denunciar para que estas agresiones no se queden sin conocer. Me dijo varias veces que estaba haciendo lo correcto». La Policía Nacional ya ha abierto un atestado por dos delitos de odio y otros tantos de lesiones, y ha puesto en marcha una investigación para tratar de identificar al autor.

Al atestado han unido el parte de lesiones expedido en el hospital a Rafa, que recoge, entre otras lesiones, que sufre «desviación lateral a la izquierda del tabique nasal» como consecuencia del puñetazo.

El grupo de Policía Judicial a quien se asigne el caso llamará ahora a los dos jóvenes a declarar para intentar ampliar los datos que permitan conocer la identidad de su agresor. Rafael apenas recuerda su rostro; Iván sí retuvo algo más, pero insiste en que «estaba oscuro y fue todo muy rápido. Mediría alrededor de 1,78 metros, era delgado y vestía de negro. No sé si podría reconocer su cara, pero sí su forma de caminar».

Solo cinco días antes, otro joven de 21 años recibió varios puñetazos en València a manos de un grupo de desconocidos que le atacó cuando estaba en la avenida de Blasco Ibáñez, cerca de la plaza de Honduras, tomando algo con un grupo de amigos en una terraza. Tras una broma hacia uno de los desconocidos que se acercó a pedirles dinero, regresó con varios más y le agredieron, hecho que también investiga ya la Policía Nacional.

El pasado día 3, Samuel Luiz, un chico de 24 años, fue asesinado a golpes en A Coruña por un grupo de menores y adolescentes en una zona de ocio tras gritarle «maricón» en repetidas ocasiones. Por ese crimen, ya hay cuatro detenidos.