Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Puig mantiene su plan de trabajo y aleja una crisis de Consell hasta final de año

El jefe del Ejecutivo rechaza la presión por la reforma ejecutada por Sánchez y descarta cambios hasta celebrarse al menos el congreso del PSPV, que marcaría una renovación de discurso - Sí es posible algún retoque en el segundo escalón

Puig saluda a los miembros del Consell antes del pleno celebrado en Guardamar del Segura en mayo de este año. | TONY SEVILLA

Puig saluda a los miembros del Consell antes del pleno celebrado en Guardamar del Segura en mayo de este año. | TONY SEVILLA

El Consell tiene sus ritmos propios. Es el mensaje que emana del Palau de la calle de Cavallers de València para alejar cualquier idea de crisis de Gobierno inmediata. El president, Ximo Puig, no pretende seguir el modelo de actuación de Pedro Sánchez, que ha optado por una gran reforma de su gabinete antes del verano para comenzar un ciclo diferente, que debe ser de recuperación y superación de la pandemia, con un equipo renovado y rejuvenecido.

Ese contexto de salida de crisis es general, pero hay matices específicos valencianos para justificar la decisión de Puig. El desgaste sufrido por uno y otro ejecutivo desde las elecciones de 2019 no es comparable. El valenciano ha visto cómo se complicaban en muchos momentos las relaciones entre los dos socios principales de gobierno, PSPV y Compromís, en esta legislatura, pero aún así ha sobrevivido a la pandemia como un modelo de gestión para otras autonomías en determinados aspectos, como la tramitación de medidas restrictivas de movilidad. Puig se ha situado además como referente del discurso descentralizador de las Españas.

El jefe del Consell se ve así con respaldo para mantener su plan de trabajo sin tocar el equipo. Es lo que ha trasladado a sus más directos colaboradores. Esa agenda tiene dos fechas fundamentales marcadas en el calendario: el 9 de octubre y el 14 de noviembre.

En el Palau pretenden dotar a la próxima celebración de la diada valenciana de un carácter simbólico, ya que por entonces ha de haberse alcanzado la inmunización de la mayor parte de la sociedad valenciana. Ese hecho quieren que marque la conmemoración de este 2021.

Por otra parte, el 14 de noviembre finalizará el XIV congreso del PSPV. Quedarán los provinciales y locales, pero los socialistas valencianos habrán cerrado un periodo congresual importante porque el federal del PSOE, que tiene lugar del 15 al 17 de octubre, será en València.

Puig está empeñado, trasladan en su equipo, en alejar este marco de lo visto por ejemplo en el último cónclave del PPCV y evitar que sea un mero acto de aclamación del líder para dotar al congreso de un contenido de renovación de mensajes. Lo dijo esta semana ante la ejecutiva del PSPV, en la comisión que aprobó el congreso, al comparar este periodo que llega con citas que han marcado giros importantes en el rumbo del partido, como la de Suresnes. Si entonces el socialismo español se adaptó y preparó para la Transición política desde la dictadura ahora debe ajustarse a un momento de transformación de la economía.

Este contexto de renovación de contenidos y discursos podría dar argumentos sólidos a partir del 14 de noviembre para una reforma del Consell. Es la puerta que Puig se deja abierta.

Sin embargo, la decisión cuenta con dos obstáculos. Los nuevos consellers tendrían poco más de un año de trabajo hasta elecciones (el marco que ahora se maneja en el Palau es de posible convocatoria entre otoño de 2022 y primavera de 2023, cuando tocaría) y se encontrarían con los presupuestos de los departamentos ya elaborados para 2022. Con el elemento añadido en un tripartito de acordar si los tres partidos introducen cambios (Compromís y Unides Podem no están por esa labor) o Puig solo los realiza en la parte socialista, la más numerosa.

No hay, por tanto, expectativa de gran crisis de Consell en el horizonte inmediato. El plan de trabajo en el Palau pasa por la preparación del debate de política general, a celebrar los primeros días de septiembre.

No obstante, sin cambios a la vista en el primer nivel, en el entorno de Puig no descartan algún movimiento en el segundo escalón del Ejecutivo. Sería algún caso concreto, precisan, no una reforma amplia como la que se realizó en 2016.

Compartir el artículo

stats