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Necrológica

Faustino Álvarez Torres: Pionero de la memoria histórica

El pasado 29 de mayo de este fatal año pandémico falleció en la barriada de Benimàmet, a los 91 años de un infarto, Faustino Álvarez Torres. Para quienes disfrutamos con su amistad era persona afectuosa y de buena conversación, cualidades tan notables como escasas.

Pero además, Faustino era uno de los supervivientes de la inmensa tragedia que fue la Guerra Civil española, esa que se iniciara tras el 18 de julio de 1936, en el que fracasó un golpe militar contra el gobierno legítimo de la Segunda República.

Faustino sabía de mi dedicación a la historia y la memoria que tiene que ver con la reconstrucción de vidas truncadas a preservar en aras de mejor entendimiento y comprensión para los sucesores de quienes llegaron a matarse con saña entre 1936 y 1939. Así que no paró hasta contarme, desde su frágil y torrencial memoria —como la de cualquiera de nosotros— algunos de los sucesos acaecidos a su familia en 1939 cuando aquella contienda vivía sus últimos estertores militares, cuando la represión ejercida por los vencedores se extendía, a golpe de fusil, con marchamo de exterminio político. Cuatro de sus familiares directos fueron fusilados.

Faustino era sobrino carnal de Félix Torres, alcalde republicano y dirigente de la UGT en Valdepeñas el pueblo manchego famoso por su vino durante aquella turbulenta guerra. Me contó sucesos, anécdotas de antes y después del calvario que le tocó vivir en primera persona y como actor secundario. Le advertí que debía cotejar lo dicho desde los resquicios de su memoria con documentos de archivo, con otras fuentes y afrontar lo que de novedoso, incluso molesto, fuera apareciendo. Y fueron llegado papeles…

Todo quedó plasmado en un artículo que titulé: El asunto Félix Torres y la represión franquista en 1939 publicado en el número 4 (2015) de la revista Vínculos de Historia editada por el Departamento de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha (ISSN 2254-6901, pp. 331-347). El caso Félix Torres no era un caso cualquiera. El exalcalde fue condenado a «garrote vil» por procedimiento sumarísimo de urgencia. Procedimiento absolutamente ilegal, la de los juicios sumarísimos fue una herramienta para facilitar la política de la venganza, bien abundante en la inmediata posguerra.

Faustino y su madre fueron pioneros en reclamar justicia para sus muertos, cuando hacerlo era sumamente difícil. Tenía el sentido y la veracidad de lo inmediato. Hoy, Faustino, queda tu valentía, la que tuviste para rehacer tu vida en València y sacar adelante a los tuyos. Y lo hiciste. Vaya si lo hiciste. Hasta siempre.

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