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Carmen Rubio

«El déficit de juzgados y personal es anterior a la crisis de la covid»

Rubio considera que el teletrabajo no ha ayudado a reducir la saturación en la judicatura

Carmen Rubio, en una imagen reciente. | FRANK PALACE

Carmen Rubio, en una imagen reciente. | FRANK PALACE

Carmen Rubio (Castelló, 1960) forma parte del grupo de mujeres que han alcanzado en los últimos tiempos cargos de responsabilidad en la administración de Justicia: Pilar de la Oliva (presidenta del TSJ), Teresa Gisbert (fiscal superior de la Comunitat), Sofía Díaz (jueza decana de Castelló), María Díaz (fiscal jefa de Castelló) y un largo etcétera. Rubio se marca como retos vinculados a su nuevo cargo la visualización de la labor que realiza su colectivo: algo más de un millar en toda la Comunitat Valenciana.

La pandemia ha provocado una situación excepcional en muchos ámbitos. La Justicia, que ya sufría una importante saturación, también ha acusado la suspensión de plazos y el atasco de las causas por falta de medios. ¿Cómo valora el actual funcionamiento de la Justicia en la C. Valenciana?

El atasco de los órganos judiciales que padecemos ya se venía arrastrando antes de la covid-19. Hay dos factores que han confluido ahora: uno es estructural, ya que existe un gran déficit de juzgados, personal e infraestructura tecnológica; y el otro es coyuntural, pues la pandemia ha agravado la carga de trabajo y ha complicado la celebración de juicios. No existen muchas salas que tengan el tamaño suficiente para garantizar la distancia interpersonal, por lo que se espacian en el tiempo los señalamientos de los juicios. Y considero que el teletrabajo en Justicia no ha ayudado mucho, ya que los expedientes no están digitalizados y ello hace complicada la eficacia del trabajo desde casa.

¿Qué soluciones ve usted a este mal endémico que se ha agudizado y de qué manera podrían contribuir los procuradores a ello?

Debería dotarse a los procuradores de mayores competencias en materia de ejecución, cosa que estamos reclamando desde hace mucho tiempo. También así en el caso de las averiguaciones patrimoniales y los embargos telemáticos, ya que son una de los principales factores en la agilización de los procedimientos. Lo cierto es que los procuradores tenemos una gran capacidad para aligerar la Justicia que la mayoría de los ciudadanos desconoce. Por ejemplo, mientras un juzgado tarda meses o incluso un año en entregar la notificación a un demandado y el trámite se eterniza, un procurador tiene esa competencia y puede hacer el trámite en unos días. Se puede acortar dicha gestión considerablemente.

En el caso concreto de Castelló, donde usted es decana, hay un tapón de 28.000 casos pendientes, según los últimos datos del CGPJ. La Justicia provincial es la octava más congestionada de España, muy por delante de València y Alicante. ¿Qué necesidades urgentes deberían atenderse para revertir el colapso?

Sería interesante recuperar las comisiones mixtas que antes hacíamos tanto los Colegios Oficiales de Abogados de cada provincia, como los de Procuradores, con la Conselleria de Justicia para abordar y tomar nota de la situación. Castelló, concretamente, va muy mal. Hay pocos juzgados y hay localidades, como por ejemplo Benicàssim, que son turísticas y tienen un volumen importantísimo de asuntos. Lo mismo pasa con Orpesa y esos dos municipios pertenecen al partido judicial de Castelló, que debe asumirlo todo. En verano se incrementan mucho los robos, los accidentes, los ahogamientos y todo eso colapsa. En el marco de penal, el tema de violencia de género merece también mención porque en la capital solo hay un juzgado y hay unos atascos muy grandes. La jurisdicción civil va bastante bien, pero los juzgados de Nules son otro ejemplo de saturación y se han convertido en un partido de paso, en un primer destino temporal y en el que la gente no se queda. En Segorbe siguen con un juzgado único y solo dos funcionarios.

¿Cuales son sus objetivos en el cargo y los principales retos de la Procura en la Comunitat?

Nuestro mayor objetivo es que desaparezca la suplantación. Estamos luchando porque en el 2009 desapareció la territorialidad, que significaba que un procurador solo podía ejercer en la provincia donde estaba colegiado --a diferencia de los abogados--. Al desaparecer eso, vino la polémica. Las multiempresas empezaron a trabajar con suplantaciones en vez de hacer sustituciones puntuales. Llamaban a un procurador con poco trabajo y les ofrecían la mitad de dinero por llevar todos los asuntos de Castellón, por ejemplo. Siempre hay gente que lo coge porque no tiene trabajo. Otro objetivo es que se mantenga la reserva de actividad. Es decir, que la figura del procurador y abogado no se fusione, como se está planteando en Bruselas, y sigamos siendo independientes.

¿Por qué cree que la labor de los procuradores es tan desconocida en la sociedad?

Es un tema que me preocupa bastante. En España hay unos 400.000 abogados y solo 10.000 procuradores. Los letrados tienen más visibilidad y participan en más tertulias en los medios de comunicación. Sin embargo, yo siempre pongo un ejemplo: los abogados son los cirujanos de una operación, pero los procuradores son los anestesistas porque somos fundamentales, pero parece que estemos en segundo plano.

Las quejas de los letrados del turno de oficio son recurrentes. En el caso de los procuradores, ¿con qué problemas se encuentran quienes lo ejercen?

Nosotros estamos bastante contentos. Las competencias están transferidas y nos paga la propia conselleria. Cobramos por procedimiento y no hacemos guardias. En nuestra opinión, consideramos que respecto al resto del territorio estamos bien tratados. La prueba está en que el 80 % de procuradores de Castelló está en el turno de oficio.

En los últimos tiempos las mujeres han conquistado muchos cargos de responsabilidad en la Justicia de la C. Valenciana. ¿Cree que se ha alcanzado la igualdad plena y que se ha roto el techo de cristal en el ámbito judicial?

A las mujeres nos ha costado mucho llegar a este punto. Yo soy la primera decana de procuradores en Castelló y mi predecesor no lo veía bien del todo. En España solo éramos tres -junto a Almería y Barcelona-. En mi junta somos todo mujeres y yo creo que tenemos un sentido especial, somos más dialogantes y sabemos delegar, que es algo importante. Los hombres son más imperativos. Creo también que las mujeres estamos llegando a puestos de responsabilidad porque somos mayoría.

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