Hace tiempo que en los medios de comunicación social se publican artículos relacionados con la educación ambiental, y no es para menos. Cada vez es más necesaria para la preservación del medio ambiente. Como autor del presente artículo -ya hace años-, cursé estudios para la Licenciatura en Ciencias Biológicas, y especializarme en Zoología, en la Facultad de Ciencias de la Universitat de València, Desde que era estudiante universitario, ya -por aquél entonces-, impartía clases de educación ambiental para formar a los alumnos de ambos sexos en proteger a la flora y la fauna. Hoy imparto -como profesor de colegio-, clases de Ciencias Naturales a alumnos de ambos sexos de 1º, 2º y 3º de Enseñanza Secundaria Obligatoria (E. S. O.).

La naturaleza necesita hoy más que nunca ser protegida. Por ejemplo, sin otros insectos, sin reptiles, sin mamíferos, pero, principalmente, sin las abejas (Apis mellifera), no habría polinización. Y están amenazadas de extinguirse. La vegetación sin los polinizadores podría extinguirse. Es toda una cadena que puede tener de 4 a 5 niveles: los seres autótrofos (que producen su propio alimento) sintetizan su propia materia orgánica esencial para su metabolismo a partir de sustancias inorgánicas, de manera que para su nutrición no necesitan de otros seres vivos. Ejemplos de organismos autótrofos son plantas, algas y algunas bacterias y arqueas (microorganismos procariotas unicelulares carentes de núcleo).

Las plantas son autótrofas a través de la fotosíntesis. Los seres heterótrofos son consumidores y necesitan energía química. Los seres heterótrofos (incapaces de producir su propia materia orgánica) necesitan nutrirse de los seres autótrofos: son cabras, vacas y animales rumiantes. Depredadores de felinos, hongos y descomponedores del reino fungi, la mayoría de las bacterias que son microorganismos unicelulares.

Difundir que las aves insectívoras son muy beneficiosas para el medio ambiente que nos rodea por las ingentes cantidades de insectos que consumen es ir a favor de ellas. Que las aves rapaces nocturnas (búhos, lechuza común y un largo etcétera) ingieren también ingentes cantidades de micromamíferos (pequeños roedores), controlando las plagas de roedores es muy bueno para el medio ambiente.

Igual sucede con las serpientes valencianas, a las que conozco a todas. Son esenciales en los ecosistemas porque se alimentan de micromamíferos y pequeños roedores). Y existe un temor infundado hacia estos reptiles. La única serpiente venenosa que habita en la Comunidad Valenciana es la víbora hocicuda (Vipera latastei). De hecho, estos reptiles no atacan y huyen de inmediato ante la presencia humana. La regla de oro es clarísima: si se tiene un encuentro con una culebra u otra serpiente, soslayar el encuentro con ella. Es lo que les inculco a mis alumnos y alumnas, formándoles para que preserven a la flora y la fauna para el futuro.