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El Gobierno amplía el almacén de residuos de Cofrentes para décadas

La vida útil de estos contenedores se prolonga más de 50 años

En la esquina superior izquierda de la imagen se observa el tamaño del actual almacén temporal individualizado. | SNE

En la esquina superior izquierda de la imagen se observa el tamaño del actual almacén temporal individualizado. | SNE

El Consejo de Ministros ha autorizado a la empresa pública Enresa para que contrate el diseño, fabricación y suministro de un sistema de almacenamiento del combustible nuclear gastado para cuatro centrales españolas por valor máximo de 220 millones de euros. Entre ellas se incluye la de Cofrentes, que acaba de poner en servicio -tras más de dos años de construcción- su primer almacén temporal individualizado (ATI). La estructura de hormigón que cobija 24 contenedores se pone en marcha cuando la capacidad de las piscinas de la planta está ya al 99,08 % de ocupación.

Con esta segunda instalación prevista, todo indica que Cofrentes custodiará los residuos más peligrosos más allá de su cierre, en noviembre de 2030. No hay que olvidar que el Gobierno ha descartado el cementerio nuclear centralizado en Villar de Cañas (Cuenca), por lo que se ha visto obligado a buscar soluciones temporales para la generación de residuos nucleares.

El Ministerio de Transición Ecológica explicó que a día de hoy todas las centrales nucleares a excepción de Vandellós II disponen de un almacén temporal individualizado (ATI) pero considera necesario dotarlas de «nuevas capacidades» que puedan estar operativas en 2026.

La construcción de los nuevos ATI se basará en «cápsulas metálicas soldadas y envolventes de hormigón» y su objetivo es disponer de «un sistema único que permita el almacenamiento en seco» del combustible gastado generado en las centrales citadas.

Según las especificaciones del contrato, los nuevos sistemas de almacenamiento tendrán el mismo diseño para todas las centrales y serán objeto de un único proceso de licenciamiento, con ahorros «por economía de escala y por el uso compartido de equipamientos auxiliares y repuestos, procedimientos comunes y formación».

Además, serán compatibles con «cualquiera de las estrategias de almacenamiento temporal» que se puedan adoptar en el Plan General de Residuos Radiactivos, todavía en tramitación. Es decir, que serán similares a los depósitos ya construidos y que algún día deberán ser trasladados a un gran almacén temporal centralizado (ATC) o un hipotético cementerio definitivo, una gran caverna sellada para albergar todos los tanques que contienen uranio no consumido, productos de fisión y, en menor medida, por elementos transuránidos (contaminados de plutonio, americio y curio) generados durante el quemado del combustible en el reactor, según detalló en su día el Consejo de Seguridad Nuclear.

El almacén ya construido junto a las torres de refrigeración de la planta valenciana tiene capacidad para la instalación de 24 contenedores de acero que albergarán los elementos de combustible consumido. Se desconoce cuántos contenedores tendrá el futuro nuevo depósito.

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