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La conferencia deja avances para la pospandemia pero poco nuevo sobre financiación

Puig reclama una fiscalidad «sin agravios» y Ayuso defiende los derechos históricos de Madrid como capital

Puig, en el centro, al lado de Isabel Díaz Ayuso, en la foto de grupo en Salamanca. A la derecha, Pedro Sánchez. | EUROPA PRESS/MANUEL LAYA

Puig, en el centro, al lado de Isabel Díaz Ayuso, en la foto de grupo en Salamanca. A la derecha, Pedro Sánchez. | EUROPA PRESS/MANUEL LAYA

El dinero no da la felicidad, pero ayuda. En el mundo pandémico actual, habría que unir las vacunas a la plata. Moncloa llegó con los bolsillos provistos de lo uno y lo otro a la conferencia de presidentes de ayer en Salamanca y eso aplacó el tono de muchos barones, al menos mientras las puertas estuvieron cerradas. Otra cosa son siempre luego las declaraciones ante los micrófonos.

El presidente del Gobierno llegó con el anuncio de 3,4 millones de vacunas y la cesión de 10.500 millones de euros de los 19.000 que llegarán de la Unión Europea este año. A la Comunitat Valenciana le tocarán en torno a 350.000 dosis de este paquete y no se sabe cuántos millones de euros porque el maná europeo depende de los proyectos presentados.

La muy comentada conferencia de presidentes de Salamanca se saldó así con avances considerables relacionados con la pandemia y la recuperación. Eran al fin y al cabo los asuntos por los que se convocaba y Sánchez se garantizó así un tono general más bien amable, según asistentes.

La financiación autonómica, el tema central de la agenda valenciana, no estaba en el orden del día, pero fue un asunto presente en muchas intervenciones. Ya es indicativo de algo. Y señala que el Gobierno no podrá quedarse inactivo. Según las fuentes consultadas, el presidente andaluz fue el primero en abrir este melón. Lo hizo en la línea que defiende la C. Valenciana, ya que es también un territorio infrafinanciado. De ese lado se pudieron también Murcia y Baleares. Ya se ve, una posición nada partidista: dos comunidades gobernadas por la derecha y dos por la izquierda.

Y lo mismo en la parte contraria, porque también hubo intervenciones (desde ambos colores políticos) a favor de un modelo más parecido al actual, donde pesan más factores como la dispersión que la población (ajustada), que es el que ha utilizado el Ministerio de Hacienda en los últimos repartos de fondos covid. Cantabria, las dos Castillas y Aragón hicieron mención a la financiación.

Y también Pedro Sánchez dijo algo. No mucho, pero ya es algo si se tiene en cuenta que no figuraba en el sumario de temas del día. Según las fuentes consultadas, el presidente del Gobierno admitió que el sistema de financiación de los territorios es un asunto que hay que acometer y que el Ejecutivo lo hará. Eso sí, llamó a la conciliación de posturas entre los presidentes.

Puig acudió con la posición conocida sobre este tema, según Presidencia: reclamó una propuesta de reforma del modelo antes de que acabe el año (lo que el Congreso de los Diputados aprobó en abril, pero la ministra Montero parece reacia a asumir).

El president también desplegó su discurso descentralizador (la necesidad de consolidar la conferencia de presidentes y una dispersión de las instituciones del Estado) y contra los beneficios de Madrid por la capitalidad. Es el mensaje de hace una semana que le ha valido un cierto revuelo. No citó a Madrid expresamente, según fuentes del Consell, pero pidió una fiscalidad justa entre territorios, «sin agravios». Es una referencia al ya famoso dumping fiscal por el efecto capitalidad. También la presidenta balear, Francina Armengol, siguió esta línea.

La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), que intervino después, entró en el debate, según las fuentes. Reivindicó así los derechos históricos de la capitalidad y deslizó un presunto interés de Sánchez contra Madrid.

FOGA y salud mental

Puig rescató además una reclamación vieja: activar el FOGA, el fondo para compensar a las comunidades que más turistas reciben. Baleares y Canarias se sumaron. El eje de su intervención estuvo, no obstante, en la urgencia de un plan para la salud mental de menores y jóvenes («Nos preocupa mucho el índice de suicidios», dijo después), un plan integral de juventud, programas autonómicos (pertes) de recuperación, una estrategia contra la España vaciada basada en el modelo escocés de lucha contra la despoblación y una estrategia compartida con las comunidades frente a la covid persistente. No olvidó el problema con el Tajo-Segura y habló de una distribución hidrológica que garantice agua para siempre en todos los territorios.

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