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El esperado renacer de una joya de València

Comienzan las obras de rehabilitación del antiguo Colegio Mayor Lluís Vives que en 2023 se convertirá en un espacio cultural estudiantil

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Pasado, presente y futuro del Colegio Mayor Lluis Vives

«Vamos a recuperar una de las joyas que tiene la ciudad de València». Así de contundentes fueron las palabras del arquitecto que ganó el concurso del proyecto de rehabilitación del antiguo Colegio Mayor Lluís Vives, José María Tomás Llavador. Las obras que devolverán la vida a un lugar histórico de la Universitat de València ya están en marcha. Cuando finalicen, a principios de 2023, el edificio ya no será una residencia de estudiantes. A partir de ahora se llamará Espai Lluís Vives y será un centro de actividad cultural. Eso sí, por fuera será el mismo: su arquitectura, considerada el mayor ejemplo del racionalismo en la capital valenciana, seguirá de cara a la avenida Blasco Ibáñez, junto a varias de las facultades de la UV.

«El objetivo es rehabilitar la estructura, que está en un estado de finalización de su vida útil por el tiempo transcurrido. Ahora vamos a darle otros 50 años de vida a la estructura y adaptarlo a la normativa vigente», aseveró Llavador, quien dirigió una visita por las obras en la que estuvo presente Levante-EMV.

Los responsables de las obras han estudiado durante años los planos originales del Colegio Mayor, que datan de 1935. Tuvieron que rebuscar entre los archivos de la UV para conseguirlos y, a partir de ahí, elaboraron un plan para que el edificio renaciera después de estar clausurado desde 2012. «Estamos restaurando un edificio que tiene una historia que está insertada en la arquitectura de la ciudad y que es importantísimo en el crecimiento de la ciudad. Fue pensado como modélico y vanguardista», comentó Llavador. El proyecto original corrió a cargo del reconocido arquitecto Javier Goerlich.

Hace 86 años, cuando se ideó, casaba con el racionalismo y el expresionismo que reinaban en Europa. Un expresionismo se nota en las escaleras: mirando hacia arriba desde el hueco de la planta baja, los pisos parecen engullir a quien está abajo. Además de la estructura y esas escaleras, se conservarán las salas y los extensos apliques de madera del edificio.

La primera construcción finalizó en 1954 y el colegio mayor atravesó distintas fases, una de ellas muy ligada al régimen franquista, cuando se incorporó una capilla. En su próxima vida, este edificio protegido se reinventará: la planta baja se convertirá en un espacio diáfano y versátil en el que el alumnado podrá presentar proyectos. Las plantas superiores albergarán diversos servicios universitarios, hasta ahora repartidos en varios lugares.

La obra tendrá un coste de 17 millones de euros y su plazo de ejecución es de 18 meses. Sin embargo, la UV guarda la esperanza de acortar los plazos y poder estrenarlo en diciembre de 2022.

La rectora de la UV, Mavi Mestre, celebró que el proyecto «combina el respeto al pasado y la tradición con los usos contemporáneos y necesarios de una universidad grande, diversa e internacionalizada».

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