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El rastreo de los contactos se demora cinco días por la falta de personal

Facultativos en unidades de críticos instan a reforzar el control para atajar la transmisión

Un joven recibe la vacunación en el Centro de Atención al Inmigrante, ayer.  | GERMÁN CABALLERO

Más rastreadores para poder controlar la actual expansión del coronavirus. Es lo que piden facultativos desde las unidades de críticos de los hospitales de la Comunitat Valenciana, tras haber constatado demoras de hasta cinco días en la localización de los contactos de cada contagiado. Detallan a preguntas de este diario que igual que en el mes marzo veían personas infectadas de 60 a 70 años, la situación se ha trasladado a sus hijos y a sus amigos, a los que los rastreadores no llaman antes de los cinco días tras detectar un contagio, lo que favorece la expansión de la covid por su elevada transmisibilidad en lo que a la cepa delta se refiere.

«Es una mutación importante, quizá sería interesante disponer de recursos exclusivos frente a la covid, como solicitó el Foro Médico, y que los médicos de cabecera puedan hacer su labor habitual» señala José Mataix, especialista de Medicina Intensiva en el Hospital General de Alicante.

En la UCI del Vinalopó, José María Nuñez lamenta igualmente el aumento de la incidencia del virus aunque el paciente sea más joven, y sopesa, como el doctor Rafael Ortí, especialista en Salud Pública, que se trata de una onda epidémica muy rápida y que sin suficientes rastreadores tardará más en remitir, especialmente en las zonas de costa, con más aglomeraciones. «Sigue habiendo enfermos aunque todo debe mejorar . Las nuevas medidas restrictivas, aunque tardías, harán que hacia el final del verano la situación se normalice y ayudará que estaremos más cerca de la inmunidad de grupo», concreta.

El catedrático Félix Gutiérrez, que ejerce en el Hospital General de Elx, lamenta que se le están dando muchas oportunidades al virus si no se le controla. «Ya hemos aprendido que se transmite con gran facilidad y afecta a muchas personas, porque la variante delta se contagia con facilidad. Si el virus sigue circulando, siempre habrá alguien a quien produzca síntomas, y algunos serán graves independientemente de la edad. Tenemos que estar preparados para seguir atendiendo casos graves», advierte.

Admite que aun siendo menor la carga de enfermedad, y que para nada es comparable a la tercera ola, resulta fundamental el control del virus «porque los no protegidos por la vacuna pueden infectar de gravedad».

Los especialistas lo confían todo en no dar oportunidades al virus, atajando su difusión con el oportuno control de cada uno de los contactos de cada contagiado. «Si lo mantenemos campando libremente puede surgir otra variante y encontrarnos ante otro escenario completamente distinto», alerta el doctor Gutiérrez, quien no obstante se muestra «moderadamente optimista» porque la población se quiere vacunar.

Lo que también hace falta, abundan los facultativos, es acelerar la vacuna este próximo mes de agosto, para que los centros educativos puedan abrir en septiembre con otra tranquilidad. De momento, los departamentos de Sanidad y de Educación se han citado el próximo viernes, día 6 de agosto, para abordar la vacunación de los menores desde los 12 años de edad de cara al inicio del curso.

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