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Biden deja sin boda a Sara

«Lo que más me preocupaba era que los invitados perdieran el dinero», explica una joven valenciana obligada a suspender su enlace por las restricciones de EE UU a los europeos

Patrick y Sara, en una de las fotografías que se hicieron para las invitaciones de boda.  | S. C.

Patrick y Sara, en una de las fotografías que se hicieron para las invitaciones de boda. | S. C.

Es una más de tantas consecuencias que ha traído la pandemia de covid-19. Detrás de cada restricción general para evitar la expansión del virus, hay historias personales que van desde el más absoluto drama a la mayor de las felicidades. La de Sara Casanova es una de las intermedias: su boda con su novio estadounidense, prevista para este jueves 5 de agosto, ha tenido que ser cancelada debido a las restricciones de movilidad que el presidente de EE UU, Joe Biden, mantiene en sus fronteras y que impide a los europeos entrar en el país. «Es una faena, pero no es el fin del mundo. La celebraremos todos vacunados el año que viene, y será mejor porque estaremos seguros y tranquilos», se consuela Casanova, una joven de Canals que emigró a Estados Unidos como ‘aupair ‘en el marco de un año sabático. En San Francisco conoció a Patrick y tres años después iban a pasar por el altar. Lo harían en Nueva York para la comodidad de todos los invitados, ya que su familia política es mucho más grande y era más complicado llevarlos a València. La familia de Sara, más reducida, estaba dispuesta a volar a la gran manzana con los amigos de la novia, para los que iba a ser toda una experiencia.

«Empezamos a planear la boda durante el confinamiento de 2020 dando por hecho que por estas fechas ya habríamos vuelto a la normalidad», reconoce. Sin embargo, en abril de este mismo año, a cuatro meses del enlace, Casanova se dio cuenta que poco iba a cambiar la situación en los próximos meses. «Advertí a todo el mundo que contrataran los seguros covid tanto en los vuelos como en los hoteles. Lo que más me preocupaba era que la gente perdiera el dinero de los billetes y el alojamiento, y menos mal que todos han podido cancelarlo», señala Casanova.

La valenciana, que cuenta su experiencia tratando en todo momento de relativizar este pequeño «inconveniente» que ha generado la pandemia, explica que ella sí pudo entrar en España en abril, cuando vino junto a Patrick a ver a su familia a València. Entonces se dio cuenta de la diferente gestión española y americana de la pandemia: «Aquí, con el toque de queda, había un sentimiento de cooperación. En EEUU han dado mucha libertad, hasta para vacunarse, y no se ha visto tanta solidaridad», reconoce.

Además, la valenciana lamenta la desinformación «total» que ha sufrido en torno a la apertura o no de fronteras. Pudo saberlo gracias a Twitter, pero el gobierno no le daba ninguna pista de forma oficial. Ahora solo espera que el 28 de julio de 2022, la nueva fecha de su enlace, sus invitados valencianos puedan ir a compartir con ella su día.

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