Un estreno como la expresión popular de «llegar y besar el santo». Los test rápidos de antígenos han destacado en su aterrizaje en las farmacias por su éxito. De hecho, tras casi dos semanas desde que se autorizara su venta sin receta, muchas de las boticas consultadas por este periódico admitían haber tenido que hacer nuevos pedidos al agotar las primeras existencias.

Las cifras de la consultora IQVIA habla de unos 32.000 tests vendidos entre el 19 y el 25 de julio, la primera semana de su aprobación, con un incremento de la demanda de más del 300 % respecto a los siete días antes. Es la quinta autonomía con más ventas, según las cifras de esta compañía y representa el 7 % del total nacional.

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Pero más allá de los datos (bastante buenos), la sensación a pie de mostrador y fármacos es que su comercialización ha sido bien recibida. «Están arrasando, se están vendiendo muy bien,teníamos previsión, pero no tanta, a veces nos pilla el toro y nos quedamos sin stock», comentan Paloma Chastel, farmacéutica en València.

«Hemos tenido que pedir más», corroboran desde una farmacia de la Avenida del Puerto donde se han vendido casi 350 test en dos semanas. «Al principio se nos agotaron y estuvimos tres o cuatro días sin», señalan desde otra botica.

Francisco García, farmacéutico en Meliana, explica que los que más acuden a comprar este tipo de producto «son jóvenes, entre 18 y 30 años, que se van a reunir o que tienen síntomas o familias con hijos adolescentes».