El Consell de l’Audiovisual de la Comunitat Valenciana (CACV) echó ayer a andar con un primer encuentro en el que el organismo recién constituido se marcó el listado de deberes en los que centrará su actividad durante los próximos meses. Como principal prioridad, el ente ha asumido la misión de diseñar y llevar a la práctica la ordenación del actual caos en el que está sumido el mapa de las licencias de radio y televisión digital terrestre (TDT), una cuestión que se arrastra desde la época del PP en el Consell, que el Botànic no ha sido hasta el momento capaz de resolver y que permanece atascada desde hace años entre pronunciamientos judiciales, litigios y complejidades técnicas, tanto en el ámbito de la radiodifusión como en el de la televisión. A ello se suma la necesidad de adjudicar todavía más de una decena de licencias en varias demarcaciones de la Comunitat Valenciana que siguen sin un titular que pueda prestar el servicio.

La producción de códigos de buenas prácticas asociadas al sector audiovisual y la puesta en marcha del archivo audiovisual de la Comunitat Valenciana fueron los otros dos grandes temas de trabajo que ayer se pusieron encima de la mesa durante la reunión que mantuvieron los nuevos miembros del Consell de l’Audiovisual, presidido por José María Vidal.

En la cita también estuvo presente la secretaria autonómica de Prospectiva y Comunicación, Beatriz Gallardo, cuyo ha de colaborar y prestar apoyo para la puesta en marcha y el ejercicio de las competencias del CACV, una autoridad audiovisual independiente encargada de velar por el respeto de los derechos y valores de los medios en la C. Valenciana y por el cumplimiento de la normativa vigente en materia audiovisual y de publicidad. También tiene competencias reguladoras y sancionadoras sobre los contenidos del sector y para garantizar una información veraz.