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Más de la mitad de los ríos y acuíferos incumple los objetivos ecológicos

Las extracciones son superiores al recurso disponible en algunos puntos

Una imagen de archivo del río Júcar, cuya cuenca se analiza en el nuevo plan hidrológico 2021-2027, ahora en exposición pública. | EUROPA PRESS

Más de la mitad de los ríos valencianos situados en la cuenca del Júcar no presenta un buen estado global, ni ecológico ni químico. En concreto, el 53 % de los 313 que recorren el territorio a lo largo de 5.456 kilómetros. Así figura en el último Plan Hidrológico 2021-2027, ahora en fase de exposición pública, tras la evaluación llevada por los técnicos en el período 2014-2019. Un claro indicador de que la calidad y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos en las aguas superficiales no alcanzan el nivel idóneo.

Como dato positivo, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) apunta a que de esos solo el 8 % presenta una situación mala y el 27 % es moderada. El 48 % restante de masas hídricas valencianas sí cumple con los objetivos marcados por el Ministerio para la Transición Ecológica en cuanto a parámetros biológicos, físico químicos e hidromorfológicos.

La CHJ continúa pues sin acabar con el deterioro de las aguas superficiales, ni tampoco de los acuíferos después de veintiún años y tres planes ya ejecutados (1998, ciclo 2009-2015 y ciclo 2015-2021) y el cuarto que ahora entraría en vigor hasta 2027. Por los resultados recogidos, las masas de agua menos deterioradas se localizan mayoritariamente en los tramos altos de los diferentes sistemas de explotación. En aquellos más próximos al litoral la situación empeora. Especialmente los localizados en puntos de elevado tejido industrial o tradicionalmente agrícolas.

Los resultados del amplio documento, que marca las estrategias a desarrollar en los próximos seis años, muestran que de las 105 masas subterráneas, 57 presentan un buen estado y 48 malo.

Solo un 54 %, por tanto, pasa el corte de los requisitos que marcan las directivas de agua. Los peores registros se sitúan en las planas costeras de la Comunitat Valenciana, las masas limítrofes con la Plana de València Norte y Sur, en la Mancha Oriental, Requena-Utiel y la cuenca del Vinalopó, así como algunas zonas cercanas a Cuenca y Teruel.

El ambicioso trabajo de la CHJ, con miles de páginas, además de tablas, apunta como una de las causas de la deficiente calidad, a que las extracciones «son mayores que el recurso disponible».

En otros casos, aunque el bombeo no supera la cantidad existente, puede tener efectos negativos sobre las masas de agua superficiales o los ecosistemas terrestres dependientes, o producirse un avance de la cuña salina.

Peores acuíferos

En ese caso se encuentran la Plana Orpesa-Torreblanca, la Plana de Sagunt y Ondara-Dénia Son las que peor radiografía ofrecen de las nueve masas subterráneas costeras que se encuentran en riesgo. En todas ellas se colocó la lupa en las sustancias químicas causantes del riesgo por salinización como son cloruros y sulfatos.

La degradación de algunos acuíferos se traduce en una afectación directa de la flora y fauna. De hecho, se contabilizan 42 enclaves deteriorados asociados a la Red Natura y otros 51 a los Lugares de Importancia Comunitaria. Se trata de zonas de Europa designadas de interés comunitario por su potencial contribución a restaurar el hábitat natural, incluidos los ecosistemas y la biodiversidad de la fauna y flora silvestres.

También se han visto afectadas once Zonas de Especial Conservación. En este caso son áreas de gran interés medioambiental para la conservación de la diversidad, y que han sido designadas por los estados miembros de la UE para integrarse dentro de la Red Natura.

En las consideradas masas de transición, de las cuatro existentes, dos tampoco aprueban. Circunstancia que se repite con las aguas modificadas por los puertos, donde de los seis analizados, solo dos consiguen el aprobado .

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